Las 167 agresiones a sanitarios en Lleida obligan a cerrar laboratorios con llave

Los centros sanitarios de Lleida sumaron 167 agresiones el año pasado, impulsando mamparas, botones de pánico y el cierre de espacios como laboratorios para proteger al personal.

27 de mayo de 2026 a las 17:43h
Las 167 agresiones a sanitarios en Lleida obligan a cerrar laboratorios con llave
Las 167 agresiones a sanitarios en Lleida obligan a cerrar laboratorios con llave

El hospital Arnau de Vilanova y los CAP del llano de Lleida registraron 167 agresiones al personal sanitario el año pasado, una media de casi una cada dos días. El volumen de casos se concentra en un contexto de presión asistencial y ha obligado a reforzar medidas de protección en varios dispositivos sanitarios de la ciudad.

La tensión aparece sobre todo en la puerta de entrada del sistema. Mientras el 61% de las agresiones en Catalunya se producen en Atención Primaria, en la región sanitaria de Lleida ya se han contabilizado 37 en lo que va de año, cuatro de ellas físicas, frente a las 103 registradas en todo 2025 por el Observatori de Situacions de Violència contra els Professionals Sanitaris.

El CUAP de Prat de la Riba cerró con llave laboratorios y reforzó los mostradores

En el CUAP de Prat de la Riba, la dirección ha introducido cambios físicos en el centro después de las quejas del personal administrativo. El equipamiento dispone ahora de nuevos mostradores con mamparas, más separación y accesos mediante puertas cerradas con llave.

Sílvia Solís, directora del CUAP de Prat de la Riba, describe un patrón repetido en el día a día del centro.

"Hay personas que irrumpen en las consultas cuando no es su turno y merodean por los pasillos, por lo que hemos tenido que cerrar con llave espacios como los laboratorios" - Sílvia Solís, directora del CUAP de Prat de la Riba

La médica vincula muchas de las agresiones a exigencias de bajas laborales y a expectativas de atención inmediata. También señala que la mayoría de los incidentes en este dispositivo se concentran en fin de semana, cuando sube la actividad asistencial y aparecen más episodios ligados a intoxicaciones por alcohol u otras drogas.

Además, el CUAP solo cuenta con vigilante de seguridad en las zonas comunes durante los turnos de tarde y de noche. Solís sostiene que conocen a algunas personas conflictivas cuando entran al centro, pero no pueden vetarles el acceso al tratarse de un servicio de Urgencias, y añade que hay usuarios que esperan a acudir cuando no hay vigilante.

El Arnau de Vilanova sumó 64 agresiones en un año y ya acumula 28 más

En el hospital Arnau de Vilanova se registraron 64 agresiones el año pasado, 49 verbales y 15 físicas. Diez de esas agresiones físicas fueron cometidas por pacientes de psiquiatría.

Durante este año el hospital ya acumula 28 casos, seis físicos y 22 verbales. En 17 de ellos, los autores fueron pacientes no habituales.

Susana Bonet, técnica de riesgos laborales del hospital Arnau de Vilanova, explica que el ICS imparte cursos de seis horas de contención verbal y de cuatro de contención física. También recuerda que existen protocolos de actuación, aunque la decisión de denunciar corresponde al trabajador afectado.

La respuesta preventiva combina formación y elementos de seguridad. Todos los ordenadores de los centros incorporan un botón de pánico para alertar internamente al personal, mientras que la prevención también incluye cámaras y vigilantes en los servicios de Urgencias, como ya ocurrió en el refuerzo de seguridad sanitaria.

Albert Clarisó, referente en Lleida del observatorio, detalla que el apoyo a las víctimas incluye acompañamiento a la mutua, ayuda psicológica y asesoramiento jurídico. La Generalitat, además, sitúa en uno de cada cuatro el peso de los agresores habituales en el conjunto de Catalunya, un perfil que también aparece en las agresiones en Atención Primaria.

Solís duda, en todo caso, de la capacidad disuasoria de algunas de esas medidas y afirma que ni las cámaras ni la proximidad a la comisaría de la Guardia Urbana garantizan por sí solas que bajen los incidentes. En el Arnau de Vilanova, 10 de las 15 agresiones físicas registradas el año pasado fueron cometidas por pacientes de psiquiatría.

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