La asociación de vecinos de La Bordeta pedirá al ayuntamiento de Lleida que refuerce el autobús urbano en el barrio con más frecuencias y cambios de recorrido en las líneas L6 y L7. Juanjo Gatius, presidente de la entidad, trasladará mañana esas propuestas a la teniente de alcalde de Movilidad, Cristina Morón.
La reclamación llega cuando el gobierno municipal prepara la nueva concesión del servicio y descarta asumir su gestión directa. Los vecinos sostienen que el barrio, con 16.000 residentes y situado lejos del centro, necesita una conexión más eficaz justo en las franjas en las que los autobuses circulan llenos.
La Bordeta pide más buses en las horas con más saturación
La entidad vecinal reclama que las líneas L6 y L7 aumenten su frecuencia entre las ocho y las nueve de la mañana y entre las cuatro y las cinco de la tarde. Son las dos franjas que identifican como las de mayor demanda.
Gatius sostiene que ambas líneas están entre las más utilizadas de toda la red y que en muchos trayectos los vehículos van completos. La petición que llevará a Cristina Morón plantea medidas inmediatas y concretas para atender a los usuarios del barrio.
"Son las horas en las que estas líneas tienen más demanda y además son de las más utilizadas de toda la red, y muchas veces los vehículos van llenos, por lo que se debería incrementar su número" - Juanjo Gatius, presidente de la asociación de vecinos de La Bordeta
Además del refuerzo horario, la asociación quiere modificar parte del itinerario de la L7. Su propuesta pasa por desdoblarla después del Pont Vell para que una sublínea recorra Rambla Ferran, las estaciones de tren y autobús y vuelva por Prat de la Riba, Balmes y Rambla d'Aragó hacia La Bordeta.
La propuesta para la L7 incluye el tanatorio y evita el giro de Antoni Solé
El objetivo de ese cambio, según Gatius, es ofrecer un trayecto más directo al barrio y repartir a los viajeros entre dos recorridos. También plantea que los autobuses no giren en la calle Antoni Solé y sigan recto hacia el campo de fútbol para circular por la avenida Pla d'Urgell.
La asociación entiende que esa variante evitaría una maniobra complicada y facilitaría la ruta hacia Els Mangraners. A esa batería de peticiones suma otra demanda para los sábados, cuando la L7 solo llega al tanatorio hasta las 13.30 horas.
Los vecinos quieren que la línea L7 llegue al tanatorio en todas sus frecuencias de los sábados. Gatius defiende que La Bordeta necesita un transporte público mejor porque concentra 16.000 vecinos y mantiene una relación diaria con el centro de la ciudad.
Mientras el barrio prepara esa reunión, el ayuntamiento trabaja en la nueva etapa del servicio. El gobierno municipal prevé aprobar antes de final de año los pliegos de la nueva concesión y ha descartado la municipalización tras concluir que la opción técnicamente más conveniente pasa por mantener el modelo concesional.
El futuro contrato del autobús urbano tendrá una duración de diez años y un coste anual de 11,6 millones de euros, mientras que la concesión actual vence a finales de año y el consistorio prevé prorrogarla hasta adjudicar el nuevo servicio.