La L'Ordre del Caragol, considerada el grupo madre del Aplec del Caragol de Lleida, reúne en la actualidad a unos 105 socios y alrededor de 280 colistas. La peña mantiene así un peso central en una celebración que nació a pequeña escala y que, con el paso de los años, se convirtió en uno de los encuentros más reconocibles de la ciudad.
El contraste está en el origen. Lo que empezó con reuniones informales de siete u ocho personas para comer junto al río acabó desbordando ese formato inicial hasta pasar de 11 grupos en la primera edición a más de 40 en pocos años, sin perder el vínculo con la tradición popular leridana de los domingos de caracoles.
La fiesta nació de reuniones junto al río y creció de 11 a más de 40 grupos
Josep Maria Valls, capataz de la colla, sitúa la fundación de L'Ordre del Caragol a finales de los años 70. Según explica, un pequeño grupo impulsó encuentros para comer al lado del río y retomar una costumbre que ya existía en Lleida después de la guerra.
"Se fundó a finales de los 70 gracias a un grupo de siete u ocho personas, entre ellas Manolo Calpe, que tuvieron la idea de organizar reuniones para comer al lado del río, reanudando una tradición que se hacía los domingos en Lleida después de la guerra" - Josep Maria Valls, capataz de la colla, L'Ordre del Caragol
Antes de ese paso, el germen de la tradición había tomado forma en encuentros matutinos de comerciantes y vecinos en el Bar Frigo de la calle Major. De ahí salió una costumbre social que más tarde se trasladó al espacio festivo y ganó dimensión colectiva.
La primera edición de la iniciativa se celebró en 1980. En pocos años, la participación pasó de 11 grupos a más de 40, una expansión rápida que consolidó el Aplec en Lleida y afianzó el papel de L'Ordre del Caragol como referencia interna de la fiesta.
La familia Calpe mantiene cuatro generaciones activas en la celebración
Entre los apellidos ligados al origen del grupo figura el de Manolo Calpe, uno de los impulsores de aquellas primeras reuniones. Su nieto Albert Calpe sostiene que su familia es la única de la peña que ha mantenido a cuatro generaciones participando activamente en la celebración.
Albert Calpe ha asumido durante décadas la dirección de la cocina y la logística de la peña, dos funciones básicas en una cita que moviliza a centenares de integrantes entre socios y colistas. Su continuidad enlaza la organización actual con los primeros años del grupo.
"La Colla es un recuerdo vivo de los que nos han precedido" - Albert Calpe, nieto de Manolo Calpe, L'Ordre del Caragol
Ese vínculo familiar y organizativo sigue visible en una entidad que hoy suma unos 105 socios y alrededor de 280 colistas, mientras la familia de Albert Calpe mantiene cuatro generaciones activas dentro de la celebración.