El lobo ha vuelto a atacar al ganado en el Solsonés tras un silencio de casi siete años en la comarca. Tres incidentes confirmados en La Molsosa y Pinós rompen la calma desde el último episodio registrado en Odèn en 2019.
Las primeras sospechas apuntaban hacia perros asilvestrados como responsables de las matanzas. Sin embargo, los análisis de ADN confirman la autoría de un lobo en los tres casos investigados por los agentes rurales.
La firma del depredador en las necropsias
Dos de los ataques ocurrieron en una explotación de La Molsosa protegida por un cercado de ocho hectáreas. El estrés provocado por la presencia del animal causó interrupciones en la gestación de varias ovejas además de las muertes directas.
En el primer incidente murieron diez reses mientras que doce perdieron la vida en el segundo. Las necropsias revelaron que fallecieron por asfixia y aplastamientos, signos inequívocos de la metodología de caza del cánido.
"La administración autonómica no puede lavarse las manos: si protege a la especie tiene que cargar con las consecuencias." - Xavier Vilalta, alcalde de Pinós
El tercer suceso tuvo lugar en el monte de Pinós donde un rebaño pastaba sin protección física. La falta de vallado facilitó el acceso del animal que causó alrededor de veinte víctimas en esta incursión.
Los expertos señalan que los ejemplares solitarios suelen ser jóvenes menores de tres años. También pueden tratarse de adultos expulsados de su manada que buscan nuevas zonas de caza.
Medidas urgentes para contener el daño
El ayuntamiento de Pinós emitió un comunicado alertando a los vecinos sobre la posible presencia del animal en la zona. Esta medida busca prevenir encuentros fortuitos mientras se refuerza la vigilancia en los campos.
La práctica totalidad de las explotaciones ganaderas del municipio son de tipo intensivo y operan en granjas cerradas. Esta estructura limita la exposición del ganado pero no elimina el riesgo en áreas de pasto libre.
El ganadero afectado ya ha recibido la indemnización correspondiente por las ovejas y corderos perdidos. Además, las autoridades le han suministrado una cerca eléctrica para aislar a los depredadores durante la noche.
La reaparición del lobo tensa la convivencia entre la conservación de la fauna y la viabilidad económica del sector primario local. Los daños materiales están cubiertos pero la inquietud persiste entre los productores de la comarca.