Una tercera rave se ha celebrado este puente del lunes de Pentecostés en terrenos próximos al Arc d'Adà de Llardecans, con entre 100 y 150 asistentes llegados desde Francia. Los Mossos d'Esquadra acudieron al lugar hacia el mediodía y establecieron controles en los accesos para impedir la entrada de más personas y el reingreso de quienes salían del recinto.
La concentración se repite por tercera vez en un año en el municipio sin autorización previa ni contacto con los propietarios de los terrenos, pero el ayuntamiento no la considera un problema. El consistorio sostiene que estas reuniones se celebran en zonas apartadas, sin daños ni molestias en el entorno.
Los Mossos cerraron los accesos al recinto al mediodía
El dispositivo policial se activó cuando la fiesta ya estaba en marcha. A partir de ese momento, los agentes limitaron los movimientos en los accesos para contener la afluencia y evitar que aumentara el número de participantes durante la jornada.
La rave se celebró en una zona cercana al Arc d'Adà, en el término municipal de Llardecans. Los organizadores, como ya había ocurrido en ocasiones anteriores, no pidieron permiso al ayuntamiento ni contactaron con los dueños de los terrenos ocupados.
Xavier Mor, alcalde de Llardecans, explicó que la llegada suele producirse de noche y que el municipio se encuentra la celebración ya iniciada por la mañana. “Llegan por la noche y nos los encontramos por la mañana”, declaró el primer edil.
Llardecans ya había acogido otras dos fiestas en marzo y mayo
En el último año, el municipio ha registrado otras dos raves. En marzo reunió a más de un centenar de personas y unos 50 vehículos, mientras que en mayo la asistencia creció hasta unas 400 personas y alrededor de 150 vehículos.
El alcalde mantiene que, pese a celebrarse sin autorización, estas concentraciones no han dejado incidencias destacables en el municipio. Mor aseguró que quienes participan buscan divertirse y que no han causado desperfectos en la zona, una valoración que también ha expresado tras otras raves en Ponent.
"Son jóvenes que quieren divertirse, no molestan a nadie y, cuando se van, lo dejan todo tal como lo habían encontrado" - Xavier Mor, alcalde de Llardecans
El ayuntamiento insiste en que la ubicación apartada de estos encuentros reduce su impacto sobre el municipio. Mor añadió que, en la convocatoria anterior, cuando representantes municipales llegaron al lugar, los asistentes ya se habían marchado y no encontraron restos en el terreno.
De hecho, el alcalde subrayó que en esa última ocasión no hallaron ni una colilla en el suelo. Ese precedente contrasta con otros episodios registrados en comarcas próximas como la Noguera y Les Garrigues, además del caso de la muerte en Santa Linya ocurrida en noviembre del año pasado por un paro cardíaco.
Mor recalcó que, tras aquella celebración anterior, el consistorio acudió al lugar cuando los asistentes ya se habían ido y no encontró “ni siquiera una colilla en el suelo”.