Lleida ha pasado de levantar una media de 572 viviendas de protección oficial al año en la década de los ochenta a menos de 20 en la actualidad. La caída llega en un momento en que el mercado residencial ha encarecido tanto la compra como el alquiler y deja una paradoja en la ciudad, con más presión sobre el acceso a la vivienda y mucha menos producción protegida que hace cuatro décadas.
Entre 2020 y 2023 solo se edificaron 79 viviendas protegidas en la capital del Segrià, con una media anual ligeramente inferior a 20. Esa cifra equivale al 3,5% de la media anual de los años ochenta, cuando se construyeron 5.729 pisos protegidos, el 52,2% de las 10.978 viviendas de este tipo terminadas en Lleida hasta 2023.
La oferta protegida cayó mientras el alquiler subió un 55%
El retroceso no se limita al último ciclo. Entre 2000 y 2009, Lleida ciudad registró una media anual de 159 viviendas protegidas y sumó 1.598 en toda la década, ocho veces más que en el periodo 2020-2023.
A cierre de 2023, 3.739 viviendas de la ciudad mantenían vigente la calificación de protegidas, apenas un tercio del total construido hasta esa fecha. A esa reducción se han añadido cientos de pisos que perdieron la condición en 2024 y 2025 por caducidad.
En paralelo, el mercado libre ha seguido encareciéndose. El precio del alquiler en Lleida ciudad aumentó un 55% entre 2005 y 2023, y una muestra de 52 pisos en arrendamiento tomada en febrero de 2025 situó la media en 742,7 euros.
También ha subido la compraventa. Entre 2004 y 2024 se registraron 31.117 transacciones en Lleida ciudad y el 78,5% correspondieron a vivienda de segunda mano. En ese mismo periodo, el precio medio de la vivienda usada subió un 21,3%, hasta 158.000 euros en 2024, mientras la nueva alcanzó 105.000 euros tras un aumento del 20,6%.
La promoción pública apenas sumó 108 viviendas desde 1990
La aportación directa de la administración ha sido mínima en comparación con el volumen histórico. Entre 1990 y 2023, Lleida ciudad finalizó únicamente 108 viviendas de promoción pública.
Hoy la construcción de pisos sociales depende de la iniciativa privada, porque los promotores consideran que este tipo de promociones no resulta rentable sin subvenciones para quien construye y para quien compra.
Montse Pujol, presidenta de la Asociación de Promotores en Lleida, vinculó esa falta de actividad a la incertidumbre del sector y a las condiciones de financiación.
"El negocio de una promoción no se hace a cinco meses, sino a dos años, por lo que necesitamos seguridad normativa, además de más facilidades en la financiación" - Montse Pujol, presidenta de la Asociación de Promotores en Lleida
La representante del sector añadió además que hacen falta ayudas públicas para impulsar estas promociones. Su posición llega en una ciudad que, pese a mantener un ritmo de vivienda iniciada por encima de la media catalana, no ha trasladado ese volumen al parque protegido.
Entre 1998 y 2023, Lleida ciudad inició 7,55 viviendas por cada mil habitantes, por encima de las 7,12 de Catalunya, aunque por debajo de las 8,54 del conjunto del Segrià. En vivienda acabada, registró 6,55 por cada mil habitantes, frente a 6,07 en Catalunya y 6,60 en la comarca.
Además, en 2026 quedaron afectadas por la caducidad de la calificación 666 viviendas en Lleida ciudad, aunque el Govern prorrogó provisionalmente su vigencia, igual que en el resto de municipios catalanes declarados zona de mercado residencial tensionado.