Un lobo solitario ha atacado tres rebaños de ovejas en el Solsonès durante los últimos meses. Los incidentes se han concentrado en La Molsosa y Vallmanya de Pinós.
Estos sucesos suponen los primeros registros de depredación por parte de esta especie en la zona desde 2019. El balance provisional asciende a doce ovejas muertas tras las agresiones.
El análisis genético confirma un único agresor
Las necropsias realizadas sobre los animales fallecidos revelan un patrón común en las lesiones. En todos los casos, las reses presentaban colmillos clavados directamente en la yugular.
Los resultados del análisis de ADN de los restos biológicos encontrados en el terreno apuntan a una única conclusión. Un mismo ejemplar de lobo es el responsable de los tres ataques registrados.
La confirmación de que se trata de un animal solitario permite a los afectados centrar sus esfuerzos en medidas específicas. Sin embargo, la incertidumbre sobre la posible llegada de más ejemplares persiste entre los propietarios de las explotaciones.
Los ganaderos refuerzan la vigilancia nocturna
La falta de preparación ante este retorno inesperado ha obligado a modificar las rutinas diarias en el campo. Los propietarios han tenido que improvisar sistemas de defensa para evitar nuevas pérdidas económicas.
"No estamos preparados" - Jaume Puigpelat, ganadero afectado
Durante las primeras semanas, la vigilancia humana sustituyó a los sistemas automáticos. Jaume Puigpelat explica que él y su padre se turnaban cada noche para vigilar el ganado mientras el otro descansaba.
En la actualidad, los ganaderos se organizan para proteger los rebaños mediante la instalación de vallas electrificadas. También han incorporado cámaras de seguridad y perros de guarda a sus instalaciones.
Puigpelat considera que se encuentran en una fase inicial del conflicto. Cree que con el uso de perros mastines y una vigilancia constante podrán controlar al animal y evitar sufrir más daños.
A pesar de estas medidas, el sentimiento de vulnerabilidad sigue presente. El ganadero manifiesta que se siente indefenso y cree que las administraciones han priorizado la protección del lobo y el oso antes que la del ganadero.
La preocupación principal radica en la evolución demográfica del depredador. Puigpelat se pregunta qué ocurrirá si el lobo acaba formando una camada en la zona.
El ayuntamiento de Pinós muestra optimismo
La Generalitat de Catalunya y los Agents Rurales han facilitado diversas medidas preventivas a los afectados. No obstante, los ganaderos consideran que estas ayudas resultan insuficientes para garantizar la seguridad de sus negocios.
El alcalde de Pinós, Xavier Vilalta, mantiene una postura diferente respecto a la gestión de la crisis. Asegura que la población local no debe sufrir las consecuencias de la posible presencia del lobo.
"Soy optimista y pienso que está bajo control" - Xavier Vilalta, alcalde de Pinós
El consistorio ha trabajado para mitigar el impacto económico en los afectados. El ganadero de Vallmanya de Pinós ya ha cobrado la indemnización correspondiente por las bajas ocurridas.
Además de la compensación económica, este productor ha recibido los medios de protección solicitados. Estas acciones buscan consolidar la convivencia entre la actividad ganadera y la fauna salvaje en el territorio.