Cierra en Lleida una carnicería de 63 años sin relevo para el mostrador

La carnicería Rosa Escarp cierra el 7 de junio en Lleida tras 63 años por jubilación y falta de relevo. El cierre refleja el cambio de hábitos de consumo y la transformación del comercio familiar en Cappont.

28 de mayo de 2026 a las 12:22h
Cierra en Lleida una carnicería de 63 años sin relevo para el mostrador
Cierra en Lleida una carnicería de 63 años sin relevo para el mostrador

La carnicería Rosa Escarp, en la calle Agustins de Cappont de Lleida, bajará la persiana el 7 de junio después de 63 años de actividad. El cierre llega por la jubilación de su propietaria, Rosa Escarp, y por la falta de relevo generacional para mantener abierto el negocio.

El final de la tienda coincide con un cambio de barrio y de hábitos de consumo que su dueña ha visto desde detrás del mostrador durante décadas. Rosa Escarp explica que en los años setenta y ochenta había mucho trabajo y que ahora cocina menos gente joven, una transformación que ha ido vaciando el modelo de comercio familiar que marcó la vida cotidiana de Cappont.

Rosa Escarp ha pasado 47 años detrás del mostrador de Cappont

El establecimiento abrió en 1963 con Toni Pintor como titular y pasó a manos de la familia Escarp en 1965. Rosa Escarp ha trabajado allí durante 47 años, después de llegar a Lleida desde Alcarràs con cinco años.

Aunque tenía formación administrativa y recibió otras ofertas laborales, acabó quedándose en el negocio familiar. La propietaria recuerda que empezó ayudando en una etapa de mucha actividad y que después decidió continuar porque también le gustaba el oficio.

"En los años 70 y 80 había muchísimo trabajo y me quedé para echarles una mano. Después descubrí que también me gustaba" - Rosa Escarp, propietaria de la carnicería Rosa Escarp

Su memoria del barrio arranca en una etapa muy distinta a la actual. "Cuando empezamos, muchas calles ni siquiera estaban asfaltadas y apenas había semáforos", explica sobre los primeros años del negocio en Cappont.

También vincula esa etapa a una vida vecinal más estrecha. "Era un barrio muy familiar, lleno de parejas jóvenes y niños pequeños. Todos nos conocíamos", afirma.

La clientela cambió al mismo tiempo que cambiaban Cappont y la cocina diaria

Rosa Escarp sostiene que una de las mayores diferencias respecto a décadas anteriores está en la relación con la comida y con el comercio de proximidad. En su experiencia, antes se cocinaba más en casa y eso daba una continuidad distinta a negocios como el suyo.

"Antes la gente cocinaba mucho más. Ahora todo va más rápido y muchos jóvenes ya no cocinan como antes", resume. Pese a ese cambio, asegura que el vínculo con la clientela ha seguido siendo la parte más valiosa del trabajo diario.

"Se crea una relación de confianza muy especial y eso es lo que más echaré de menos" - Rosa Escarp, propietaria de la carnicería Rosa Escarp

Esa relación también se ha construido a partir del producto y del trato cotidiano. Rosa Escarp señala que los momentos de mayor satisfacción llegaban cuando alguien regresaba para decirle que lo que había comprado le había gustado.

"Cuando alguien vuelve y te dice que el producto le ha encantado, te sientes orgullosa", afirma la carnicera. El 7 de junio cerrará la tienda con la que su familia está vinculada desde 1965 y con un mensaje final a su clientela: "He intentado tratar bien a todo el mundo y espero que la gente conserve un buen recuerdo".

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