La imposibilidad de que una niña de 7 años con diabetes tipo 1 asistiera al comedor escolar de Fortià entre septiembre y febrero por falta de personal de apoyo ha vuelto a poner el foco sobre los recursos de la escuela inclusiva en Cataluña. Su padre, Marc Rodrigo, denuncia que su hija Arlet quedó fuera de este servicio básico durante meses por la ausencia de cobertura suficiente por parte de la administración.
Rodrigo sostiene que la situación no es un caso aislado. Forma parte del colectivo Jo Vull Anar, integrado por familias del Alt Empordà y de otros puntos de Cataluña, que reclama que los menores con diabetes tipo 1 puedan participar con normalidad en actividades escolares como excursiones y colonias, además del comedor.
"Desde el inicio del curso, en septiembre, hasta febrero no se podía quedar en el comedor" - Marc Rodrigo
Una reclamación por la inclusión real en la escuela
La reivindicación de estas familias coincide con un movimiento político en el Parlament de Catalunya para reforzar la atención al alumnado con necesidades educativas especiales. La cámara aprobó una moción impulsada por Esquerra Republicana con el objetivo de fortalecer el sistema de educación inclusiva y aumentar los recursos destinados a este alumnado.
La moción salió adelante con 19 de los 20 puntos planteados. Entre las medidas aprobadas figuran más recursos, la incorporación de profesionales especializados, la figura de la enfermera escolar y una mejor coordinación educativa desde la etapa infantil hasta la postobligatoria.
El único punto que no prosperó fue la propuesta de crear una comisión independiente para decidir la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales.
Las familias denuncian una falta estructural de recursos
Marc Rodrigo vincula la situación actual con una carencia sostenida en el tiempo. En su caso, además, asegura que la experiencia de su hija le ha hecho revivir dificultades que ya conoció en primera persona durante su infancia.
"A mí mi hija me ha hecho revivir lo mismo y 39 años después estamos igual, porque cuando yo era niño me encontraba con el mismo problema" - Marc Rodrigo
El colectivo Jo Vull Anar insiste en que el problema no se limita a casos concretos ni a un solo municipio. Su reclamación pasa por evitar que los niños con diabetes tipo 1 queden apartados de actividades ordinarias del entorno escolar por no disponer del apoyo necesario.
"Que ningún niño con necesidades especiales se vea excluido de actividades escolares básicas por falta de recursos. Los casos que tenemos se han multiplicado por cinco y está claro que se necesita una inversión real" - Marc Rodrigo
El modelo de apoyo, en el centro del debate
Uno de los elementos que las familias sitúan en el centro de la discusión es el modelo de contratación del personal de apoyo. En Cataluña, estas figuras suelen estar subcontratadas, mientras que en el País Vasco dependen directamente del sistema educativo público. Esa diferencia alimenta el debate sobre la estabilidad de los equipos y la capacidad de respuesta ante necesidades continuadas dentro de los centros.
Tras la aprobación de la moción, Rodrigo expresó su satisfacción, aunque con cautela, a la espera de que las medidas se traduzcan en cambios efectivos en las aulas y en servicios cotidianos como el comedor escolar.
"Es una emoción y una alegría inmensa para nosotros. Con tal de que logremos cambiar algo que, por pequeño que sea, ya será una victoria" - Marc Rodrigo
La reclamación de estas familias sigue sobre la mesa con una exigencia clara que la inclusión no dependa de soluciones provisionales ni de la disponibilidad puntual de apoyo, sino de una estructura estable que garantice que ningún alumno quede fuera de la vida escolar ordinaria.