Girona afronta la reubicación de 343 alumnos de Les Alzines y Bell-lloc, dos centros que dejan de ser concertados para pasar a titularidad privada, en un proceso de asignación de plazas que seguirá abierto hasta el 10 de junio. Dos tercios de ese alumnado tiene necesidades específicas de apoyo educativo, lo que concentra aún más la presión sobre la red pública de la ciudad.
La principal tensión aparece en la diferencia entre la demanda de las familias y las vacantes disponibles. En infantil y primaria, 117 de las 176 solicitudes se dirigieron a centros concertados y solo 59 a públicos, mientras que en ESO hubo 87 peticiones para concertados y 80 para institutos públicos. Buena parte de esas peticiones, sin embargo, no podrá cubrirse y acabará derivada a centros públicos.
Girona abrió trece grupos nuevos para absorber la demanda
El 4 de marzo, la regidora de Educación de Girona, Queralt Vila, anunció la apertura de tres nuevos grupos de primaria en las escuelas Dalmau Carles, Àgora y Cassià Costal. La ampliación también incluyó diez nuevos grupos de ESO en los institutos públicos de la ciudad.
Con esa reorganización, todos los institutos públicos tendrán 17 grupos de ESO y el instituto Vicens Vives contará con 18. Vila definió el escenario como un "reto mayúsculo" y reclamó más recursos al Departament d'Educació para sostener la respuesta del sistema público.
La consellera Ester Niubó defendió en el Parlament de Catalunya que "se ha incrementado la oferta pública para que nadie se quede sin plaza". La ampliación llega después de que dos centros privados dejasen de formar parte de la red concertada y obligasen a recolocar a cientos de alumnos en Girona.
La mayoría de peticiones a concertados no encajará en la oferta disponible
Albert Quintana, miembro del consejo municipal de escolarización de Girona, advirtió de que la mayor parte de las solicitudes presentadas para centros concertados no podrá atenderse por falta de vacantes. Ese desajuste, apuntó, llevará a recolocar alumnado en centros públicos que ya soportan una elevada presión de estudiantes NESE.
En primaria e infantil, la distancia entre preferencias y capacidad ya aparece en los datos del proceso. También en secundaria obligatoria, donde las peticiones a concertados y públicos quedan muy igualadas, pero con una bolsa añadida de alumnado procedente de Les Alzines y Bell-lloc que todavía debe ser absorbida por la red.
Quintana situó el origen del problema en la planificación inicial. A su juicio, esa previsión insuficiente ya genera tensión en los centros y en las familias y seguirá haciéndolo durante la asignación de plazas.
El proceso seguirá abierto hasta el 10 de junio, con 176 solicitudes registradas para infantil y primaria y otras 167 para secundaria obligatoria en la ciudad.