Banyoles tendrá un nuevo hotel boutique frente al lago en el solar del antiguo Hotel Mirallac, en la confluencia del Passeig Francesc Darder con el Passeig Winthuysen. La promotora, la familia Sánchez-Acedo, prevé iniciar las obras en septiembre y abrir el establecimiento en 2028.
El proyecto plantea levantar un equipamiento turístico de 40 habitaciones en uno de los puntos más visibles del entorno del lago, pero con una premisa clara de integración visual. Tanto la promotora como el equipo redactor insisten en que el edificio debe enmarcar el paisaje y no competir con él.
El edificio tendrá 40 habitaciones y 30 mirarán al lago
El hotel contará con 40 habitaciones, de las que 30 tendrán vistas al lago, y todas dispondrán de terraza. La oferta incluirá además dos suites de 48 metros cuadrados con terraza y piscina privada.
Vicky Sánchez, directora del proyecto, explicó que la intención es trasladar al edificio la relación con el entorno. La promotora prevé abrir el hotel en 2028 tras iniciar las obras en septiembre, con una propuesta orientada a un alojamiento de tipo boutique.
"Queremos dar y reflejar esa paz y serenidad que el lago nos aporta a todos y situarlo en el hotel donde todo el concepto de arquitectura y diseño interior busque enmarcar y no competir con el lago" - Vicky Sánchez, directora del proyecto
Daniel Isern firma el proyecto arquitectónico desde el estudio Isern Associats. El interiorismo lo desarrollará El Equipo Creativo y la gestión técnica de la obra recaerá en la empresa gerundense Edetco.
También el arquitecto situó el lago como elemento central de la intervención. El edificio se construirá con piedra travertino, madera, vidrio y cobre, y la entrada incorporará un pequeño estanque con vegetación acuática.
"Queremos que cuando la gente pasee por el lago, siga mirando el lago y no el hotel" - Daniel Isern, director de Isern Associats
La obra prevé entre 50 y 70 empleos y añade piscina, spa y rooftop
La construcción generará entre 50 y 70 puestos de trabajo. La estructura tendrá dos volúmenes independientes, ligeramente inclinados y conectados por pasarelas de madera y vidrio, con una altura de planta baja y dos pisos.
El establecimiento incorporará equipamientos pensados para el turismo deportivo. El proyecto incluye una piscina reglamentaria de 25 metros, además de una zona para guardar unas 40 bicicletas con servicio de mecánico, gimnasio y vestuarios específicos.
En la finca que da a la calle de la Sardana se habilitará un spa completo con piscina interior y jacuzzi exterior. La oferta de restauración sumará un restaurante con cocina abierta para 111 comensales, un bar informal en planta baja y un bar rooftop en la terraza superior, también orientado al lago.
La propuesta añade un segundo comedor en la planta menos uno para congresos o eventos, junto con un celler con sala de catas, espacios polivalentes y una biblioteca. El complejo reservará además 40 plazas de aparcamiento y buscará la certificación medioambiental LEED Gold.