Una decena de familias de acogida de la demarcación de Girona lleva meses esperando la asignación de un menor, mientras 115 bebés continúan en centros de acogida. La denuncia la ha hecho pública la Associació de Famílies Acollidores de Girona, que sitúa en 260 la cifra de menores institucionalizados si se incluye a todos los niños de hasta seis años.
La paradoja, según la entidad, es que el Parlament ya aprobó una ley para retirar de los centros a todos los menores de seis años y para que los bebés permanezcan en ellos el menor tiempo posible. Pese a ese marco legal, las familias ya validadas siguen sin recibir nuevas asignaciones y los tiempos de espera se han alargado durante meses.
La AFAG denuncia esperas de meses con 115 bebés todavía en centros
La asociación atribuye la situación a una mala gestión del sistema por parte del Institut Català de l'Acolliment i l'Adopció. En su diagnóstico, la acumulación de expedientes y la falta de comunicación entre delegaciones territoriales están frenando la derivación de menores a hogares que ya están disponibles.
Hasta ahora, el periodo entre una acogida y otra se movía entre una semana y dos meses. Ahora, la AFAG sostiene que hay familias que encadenan varios meses de espera sin recibir propuesta alguna, a pesar de que siguen activas dentro del circuito.
En la demarcación de Girona, esa demora afecta ya a una decena de familias. La entidad remarca que el problema no se limita a los bebés, porque la cifra de menores en centros sube a 260 cuando se cuenta a todos los niños menores de seis años.
La acogida de urgencia se alarga hasta dos años pese al límite oficial de seis meses
La acogida de urgencia y diagnóstico está prevista para menores de cero a seis años y tiene una duración máxima oficial de seis meses. Sin embargo, en la mayoría de los casos ese plazo acaba ampliándose hasta uno o dos años, según expone la asociación.
Esa modalidad de acogida exige una disponibilidad alta de las familias y la junta de la entidad reclama cambios en las condiciones de acceso. En concreto, pide que dejar de trabajar deje de ser un requisito para poder asumir una acogida de urgencia y diagnóstico.
La asociación argumenta que esa exigencia se mantiene en un contexto en el que las familias no cotizan y tampoco reciben una aportación económica. A su juicio, esa condición reduce todavía más la base de hogares disponibles para atender a menores de corta edad.
La AFAG admite, igual que la Generalitat de Catalunya, que faltan familias de acogida. Aun así, sostiene que el Departament de Drets Socials no está teniendo en cuenta a las familias ya validadas que continúan a la espera de una asignación.
La acogida de urgencia y diagnóstico, dirigida a menores de cero a seis años, tiene una duración máxima oficial de seis meses, aunque en la mayoría de los casos acaba prolongándose hasta uno o dos años.