Forzar el despertar a las cinco activa un mecanismo biológico que la neurología vincula a un 30% más de riesgo de deterioro cognitivo

La SEN advierte que madrugar a las cinco no garantiza salud. Ignorar el cronotipo personal provoca déficit de sueño, insomnio y alteraciones del ánimo, desmintiendo que sea un hábito de productividad universal.

17 de mayo de 2026 a las 16:06h
Forzar el despertar a las cinco activa un mecanismo biológico que la neurología vincula a un 30% más de riesgo de deterioro cognitivo
Forzar el despertar a las cinco activa un mecanismo biológico que la neurología vincula a un 30% más de riesgo de deterioro cognitivo

Levantarse a las cinco de la mañana no es, por sí solo, un hábito saludable y no tiene base científica como recomendación general. La Sociedad Española de Neurología, a través de su Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y el Sueño, advierte de que imponer ese horario puede acarrear efectos negativos para la mayoría de la población.

La paradoja que subrayan los neurólogos es clara. Una rutina presentada a menudo como señal de disciplina y rendimiento puede acabar provocando justo lo contrario si no respeta las horas de sueño necesarias, la hora real de acostarse y la biología individual de cada persona.

La SEN avisa de que madrugar a las cinco no mejora la salud por sí mismo

La doctora Celia García Malo, coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y el Sueño de la SEN, precisa que el efecto de levantarse tan temprano depende de varios factores. Entre ellos figuran la duración del descanso, el momento en que uno se acuesta y el cronotipo de cada persona.

García Malo explica que el cronotipo marca la predisposición natural a estar más activo por la mañana, por la noche o a no mostrar una preferencia clara. La neuróloga añade que ese patrón biológico no responde solo a hábitos o disciplina.

"Intentar modificarlo de manera agresiva es equivalente a ir constantemente en contra del propio reloj biológico" - Celia García Malo, coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y el Sueño, Sociedad Española de Neurología

Desde esa perspectiva médica, fijar un horario de vigilia sin atender a las necesidades individuales puede generar un déficit crónico de sueño. La especialista añade que ese desajuste puede actuar como desencadenante de insomnio o de una peor eficiencia del sueño.

Dormir menos de seis horas eleva hasta un 30% el riesgo de deterioro cognitivo

La sociedad científica relaciona ese recorte habitual del descanso con efectos que van más allá del cansancio diario. Forzar un cambio de cronotipo puede empeorar la función cognitiva, alterar el estado de ánimo y reducir los niveles de energía.

Además, la SEN recuerda que diversos estudios han demostrado que dormir menos de seis horas al día aumenta hasta un 30% el riesgo de deterioro cognitivo. También vincula ese patrón con una mayor probabilidad de sufrir enfermedades neurológicas y neurodegenerativas como el alzhéimer, además de depresión o trastornos de ansiedad.

Durante el sueño nocturno, el organismo elimina sustancias neurotóxicas del cerebro, consolida la memoria y regula las emociones. Celia García Malo insiste en que levantarse a las cinco de la mañana solo puede valorarse en función de la hora de acostarse, el tiempo total de descanso y la biología individual.

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