Tres de cada cuatro usuarios atendidos por Càritas Diocesana de Girona durante 2025 sufren aislamiento social o soledad no deseada, según la memoria presentada este jueves por la entidad. La organización alertó además de que buena parte de las personas acompañadas arrastran problemas de vivienda, ingresos insuficientes y brecha digital.
El dato más llamativo aparece en el perfil económico de los atendidos. La mitad trabaja, pero aun así no llega a final de mes, una situación que Càritas vincula a procesos de exclusión que no desaparecen con el empleo y que se agravan cuando falta una red de apoyo.
Càritas atendió a 46.500 personas y la mitad de los usuarios tiene empleo
Durante el año pasado, la entidad atendió a 23.318 hogares y a más de 46.500 personas en el conjunto de la demarcación de Girona. El 60% de los usuarios son mujeres y el 38% tiene menos de 35 años.
Junto a la falta de ingresos suficientes, la memoria recoge otras carencias que se repiten entre las personas atendidas. El 60% no dispone de una vivienda digna y el 66% sufre brecha digital, mientras que el 40% se encuentra en situación administrativa irregular.
La combinación de estos factores aparece en distintos ámbitos de la atención social que la entidad presta en la provincia. En ese marco encajan también los efectos de la soledad cuando se suman a la precariedad económica y a la falta de vínculos estables.
Caye Gómez sostiene que la falta de apoyo acelera la exclusión
Caye Gómez, responsable de Anàlisi Social de Càritas Diocesana de Girona, subrayó que el aislamiento actúa como un factor que agrava y cronifica la exclusión social. Su lectura va más allá del dato estadístico y sitúa la ausencia de relaciones de apoyo como un elemento que dificulta cualquier mejora.
"Cuando una persona no dispone de una red de apoyo efectiva, las dificultades se aceleran y se hace mucho más difícil encontrar caminos de recuperación." - Caye Gómez, responsable de Anàlisi Social, Càritas Diocesana de Girona
La memoria presentada por la organización dibuja así un escenario en el que el empleo no garantiza estabilidad y en el que la soledad aparece ligada a otras formas de vulnerabilidad. La entidad reparte su actividad entre una red territorial amplia, con presencia en municipios y sedes locales de la demarcación.
Actualmente, Càritas Diocesana de Girona cuenta con 2.070 voluntarios distribuidos en una cincuentena de sedes locales y desarrolla 32 proyectos de acción social.