El Consell Comarcal del Ripollès ha formalizado su adhesión a la petición para exhumar la fosa común del cementerio de Girona en la que hay enterrados 510 cuerpos de personas fusiladas. Al menos 24 de esas víctimas eran originarias de la comarca.
La petición busca acelerar la apertura de un espacio que fue dignificado hace ya años con placas identificativas, pero que sigue pendiente de exhumación. La distancia entre ambos pasos marca ahora la reclamación institucional del Ripollès, que quiere localizar a familiares vivos y dar a conocer los nombres de las personas enterradas.
Amadeu Rosell pidió acelerar la apertura de la fosa con el Memorial Democràtic
El acuerdo se cerró este jueves en una reunión entre el presidente del Consell Comarcal del Ripollès, Amadeu Rosell, y la presidenta de l'Associació per la recuperació de la memòria històrica de Llagostera, Teresa Mur. En el encuentro también participaron otros consellers y regidores de la comarca.
Tras esa reunión, ambas partes acordaron solicitar formalmente al Memorial Democràtic que acelere la apertura de la fosa. El Consell Comarcal del Ripollès actuará en coordinación con la asociación en esta petición.
Además, la institución comarcal se ha comprometido a difundir los nombres de las personas fusiladas enterradas en el cementerio de Girona para intentar localizar a sus familiares vivos. La iniciativa también pretende extender el conocimiento sobre la existencia de la fosa y sobre los hechos que la originaron.
La documentación sitúa 510 ejecuciones entre marzo de 1939 y enero de 1945
La documentación disponible sitúa las ejecuciones en el muro sur del cementerio de Girona. Esos fusilamientos se habrían producido entre marzo de 1939 y enero de 1945.
Entre las 510 víctimas figuran dos mujeres. Por profesiones, el grupo más numeroso es el de los campesinos, con 208 casos, por delante de albañiles, jornaleros y chóferes de distintas comarcas.
En el caso del Ripollès, la cifra mínima documentada es de 24 personas enterradas en esa fosa común. Esa vinculación directa con la comarca explica la implicación del Consell Comarcal en una reclamación que hasta ahora había impulsado la asociación memorialista.
Ya en 2010, el lugar fue dignificado con la instalación de 510 placas con el nombre, apellido, edad, población y fecha de fusilamiento de cada víctima.