La Casa Natal de Dalí, en Figueres, reúne estos días la conocida fotografía del retrato de boda de Salvador Dalí y Gala con la obra que el pintor entregó años después al fotógrafo Melitó Casals, Meli, en un intercambio fechado en 1974. El reencuentro se ha organizado dentro de la exposición Objectiu Meli, en el espacio de las obras invitadas, y recupera una relación de complicidad entre el artista y quien documentó algunos de sus momentos más conocidos.
Dalí y Gala se casaron por la Iglesia en el santuario dels Àngels el 8 de agosto de 1958. Fue una ceremonia privada a la que solo asistieron cinco personas, además del mosén de Cadaqués, Francesc Vila, que ofició el enlace. De aquel día no se hicieron fotografías, de modo que la imagen que ha acabado identificándose como retrato de boda no corresponde al momento exacto del casamiento.
Una imagen tomada años después en Portlligat
La fotografía se hizo dos o tres años más tarde, durante una sesión en Portlligat, en Cadaqués, cuando la Diputació de Girona concedió una medalla al pintor. Jordi Casals, hijo pequeño de Meli, explica que su padre retocó el negativo en el estudio para que no se viera en Dalí una parte de esa medalla. Después la enmarcó, la colgó en su estudio de Figueres y la conservó durante más de una década.
Hasta ese momento, los Dalí no tenían esa fotografía. La pieza adquirió un valor singular con el paso del tiempo, tanto por la ausencia de imágenes del enlace religioso como por el vínculo personal y profesional entre el pintor y el fotógrafo.
El intercambio de 1974
En 1974, coincidiendo con la inauguración del Teatre Museu Dalí, se produjo el intercambio entre ambos. Jordi Casals lo resume así.
"No sabemos si Dalí le dijo que le haría un dibujo y el padre, a cambio, le regaló la fotografía" - Jordi Casals
El diálogo entre la fotografía y la obra se ha reproducido ahora en gran formato con dos imágenes del día de aquel intercambio. En ellas se ve a Dalí y a Meli estrechándose la mano y entregándose sus respectivos regalos. Entre los testigos citados figuran Artur Caminada, chófer del pintor, y Emili Puignau, contratista de las obras de Púbol y alcalde de Cadaqués, entre otros.
Una obra leída como homenaje al fotógrafo
Santi Coll sostiene que puede tratarse de la única ocasión en que Dalí, mientras vivió con Gala, regaló un cuadro a alguien. La lectura de la pieza la completa Mariona Seguranyes, historiadora del arte y concejala de Cultura de Figueres, que destaca la carga simbólica del trabajo.
"Se ve el perfil del fotógrafo, pero le pone unos pies, como si fuera una especie de esfinge, que eran aves que protegían las ciudades antiguas. Lo dibuja, por tanto, como su protector" - Mariona Seguranyes, concejala de Cultura de Figueres
Seguranyes añade que Dalí dijo que representaría a todos los personajes ampurdaneses y que el único que acabó representando fue Meli. La obra incorpora una golondrina vinculada al montaje de Natura morta vivent, de 1955, y un caballo relacionado con Sant Jaume el Major. También incluye un muro de ladrillos que, en palabras de la historiadora, recuerda algún interior del Teatre Museu.
"La pieza es un homenaje a la complicidad que tenían hasta entonces, un homenaje que le hace Dalí con todos los elementos fotográficos que había ido haciendo Meli por su trabajo" - Mariona Seguranyes, concejala de Cultura de Figueres
La muestra permite ver juntas, por primera vez en este contexto, la imagen que durante años presidió el estudio del fotógrafo y la obra con la que Dalí respondió a esa relación. El conjunto recupera una escena poco habitual en el entorno del artista y devuelve a Figueres una historia compartida entre el pintor y quien fijó su imagen para varias generaciones.