El Ayuntamiento de Girona ha sacado a licitación el servicio de control del mosquito tigre en la vía pública mediante tratamientos larvarios, con un precio de salida de 50.405,28 euros. La campaña se centrará en los puntos de cría detectados en la ciudad para frenar la proliferación de esta especie invasora y reducir su impacto durante los meses de mayor actividad.
Ocho barrios con riesgo alto
La actuación priorizará ocho barrios de Girona con riesgo alto de proliferación en zonas públicas. Se trata de Sant Narcís, Torre de Taialà, Mas Catofa, Germans Sàbat, Domeny, Palau Sacosta, Avellaneda y Mas Xirgu. En estos sectores se concentrará buena parte del dispositivo previsto en el contrato municipal.
Además, el plan también contempla intervenciones en barrios catalogados con riesgo medio como Santa Eugènia, Can Gibert del Pla, Montjuïc, Montilivi, La Creueta, Font de la Pólvora, Vila Roja y Barri Vell. En el mapa del contrato, Torre Gironella aparece como el único sector con riesgo bajo.
Tratamientos desde mayo hasta septiembre
El calendario previsto fija una actuación cada ocho semanas. El primer tratamiento se hará en mayo y los siguientes llegarán en julio y septiembre. El objetivo es actuar antes y durante el periodo de mayor presencia del mosquito tigre, que se mantiene activo entre mediados de abril y mediados de noviembre en función de la meteorología de cada temporada.
La mayor concentración de este insecto suele registrarse entre agosto y octubre, cuando las lluvias son más frecuentes y las temperaturas se mantienen por encima de los diez grados. El mosquito tigre, originario de Asia, encuentra en estas condiciones un contexto favorable para reproducirse.
Imbornales y desagües como puntos de cría
Los tratamientos se aplicarán en los principales focos de cría de la vía pública, sobre todo en estructuras donde puede acumularse agua, como imbornales y rejas de desagüe. El año pasado se controlaron y trataron más de 1.500 imbornales en Girona, una cifra que muestra la dimensión del trabajo preventivo en la ciudad.
Las brigadas municipales también revisan y tratan los imbornales situados en los patios interiores de los equipamientos municipales. A ello se suma la instalación de trampas específicas en los centros con más riesgo, entre ellos los espacios donde se desarrollan casales de verano.
Prevención para reducir molestias y riesgos sanitarios
La finalidad del dispositivo es evitar que el insecto se multiplique, minimizar las molestias por picaduras y reducir el riesgo de transmisión de enfermedades de origen tropical como dengue, chikungunya y virus del Zika. El consistorio insiste en que la prevención no se limita al espacio público y pide colaboración a vecinos y empresas.
En este sentido, se recuerda la importancia de no dejar recipientes ni otros elementos que puedan retener una lámina de agua suficiente para la cría del mosquito. La vigilancia también se considera especialmente necesaria en espacios de concurrencia pública como huertos, cementerios y escuelas, donde este insecto puede encontrar puntos favorables para reproducirse si no se eliminan las acumulaciones de agua.