La prospección digital acelera los contactos pero la inestabilidad geopolítica frena el cierre de operaciones en Terrassa

La Cámara de Terrassa celebra su jornada para analizar cómo la digitalización facilita contactar clientes, pero la inestabilidad geopolítica y regulatoria frena los cierres y obliga a diversificar mercados.

11 de mayo de 2026 a las 11:40h
La prospección digital acelera los contactos pero la inestabilidad geopolítica frena el cierre de operaciones en Terrassa
La prospección digital acelera los contactos pero la inestabilidad geopolítica frena el cierre de operaciones en Terrassa

La Cámara de Comercio de Terrassa celebrará el jueves su décima Jornada Internacional en el auditorio de Grifols, en Sant Cugat del Vallès. La cita llega cuando las empresas encuentran clientes fuera con más facilidad, pero les cuesta más cerrar y consolidar operaciones.

El mercado exterior es más accesible, pero consolidar ventas sigue siendo lo difícil

Daniel González, responsable de Servicios de Comercio Internacional de la entidad, resume el momento con una frase muy precisa.

"Hoy es más fácil encontrar clientes internacionales, lo difícil es consolidar las operaciones" - Daniel González, responsable de Servicios de Comercio Internacional de la Cámara de Comercio de Terrassa

La prospección de nuevos mercados se hace ahora sobre todo a través de plataformas digitales, un cambio que se aceleró después de la pandemia. Ese canal ha ampliado el acceso a compradores potenciales, pero no ha eliminado la fragilidad de muchas operaciones ni la necesidad de seguimiento comercial.

En paralelo, las empresas trabajan con un mapa exterior más inestable. Daniel González vincula ese freno a la incertidumbre generada por el primer mandato de Trump, la guerra de Rusia y Ucrania, el conflicto de Israel y Palestina y el segundo mandato de Trump.

Las inversiones y los proyectos internacionales se replantean o se frenan por ese escenario, mientras las compañías intentan escoger destinos con menos sobresaltos. La diversificación de mercados aparece así como una respuesta práctica ante un entorno en el que los aranceles complican incluso la venta a Estados Unidos en algunos sectores.

La empresa exportadora pasó de reaccionar a salir al exterior por necesidad

El perfil de la empresa exportadora también ha cambiado en las últimas décadas. Ha pasado de ser reactivo a ejecutivo, empujado por la crisis de 2008 y por la necesidad de buscar actividad fuera.

Primero lo hizo dentro de la Unión Europea y después amplió la estrategia a otros países.

Ese salto coincide con los cuarenta años de la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, un proceso que transformó el mercado español de periférico y proteccionista a integrado. Para las empresas, eso supuso modernizarse y competir en un marco mucho más abierto.

González llega a plantear que, sin la adhesión a la Unión Europea, España se parecería a Argentina por la combinación de inflación, deuda pública insostenible y una divisa devaluada.

Europa, sin embargo, no ha resuelto todos los problemas que generan sus propias decisiones políticas. La burocracia y la hiperregulación siguen pesando sobre las compañías, aunque la permanencia dentro de la Unión Europea se considera preferible en un escenario dominado por bloques económicos.

La Comisión Europea prioriza la competitividad, pero no ha desplegado políticas eficaces en dependencia energética, tecnología, baterías y coches eléctricos. Mientras tanto, competidores externos asumen menos costes regulatorios y operan con ventajas que las empresas catalanas perciben en su actividad diaria.

La química, la farmacéutica y el acero salen mejor parados en la demarcación

La incertidumbre regulatoria, las tensiones geopolíticas, las dificultades logísticas y la ruptura de las cadenas de suministro concentran ahora las principales preocupaciones empresariales.

Ese deterioro ha traído de vuelta los impagamientos y los problemas de cobro, dos factores que obligan a revisar cada operación con más detalle. Daniel González pide analizar los riesgos de toda la cadena de suministro para blindar la compañía, porque la falta de materias primas puede parar la producción y arrastrar a los clientes.

Entre los sectores con más capacidad para crecer internacionalmente en la demarcación figuran la química, la farmacéutica, las empresas tecnológicas y el acero.

También hay proveedores europeos históricos que buscan colaboraciones en Catalunya por los problemas de producción en sus países de origen, sobre todo por el encarecimiento energético. Esa demanda añade oportunidades, pero no elimina la presión que sufren las firmas que dependen de suministros y contratos estables.

La Cámara de Comercio de Terrassa celebrará el jueves su décima Jornada Internacional en Sant Cugat del Vallès.

El auditorio de Grifols acogerá la cita, que llega con la mirada puesta en cómo vender fuera sin perder operaciones por el camino.

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