La compra de edificios enteros de más de 10 viviendas en Barcelona cayó un 31% en el último año y pasó de 217 operaciones a 149 en 2025. El Ayuntamiento vincula ese descenso al endurecimiento de la regulación sobre el mercado del alquiler y a una menor expectativa de rentabilidad para la inversión inmobiliaria.
La caída coincide con otro cambio relevante en la ciudad. Mientras seguían en vigor los topes del alquiler habitual desde marzo de 2024, la firma de contratos de temporada se desplomó un 53% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al mismo periodo del año anterior, justo cuando se debatía y aprobaba el límite para esa modalidad.
Riera atribuye la caída de compras a dos años de nuevas reglas
Joan Ramon Riera, comisionado de Vivienda, sostiene que las regulaciones desplegadas en los últimos dos años han rebajado el atractivo de este tipo de operaciones sobre fincas completas. Su lectura es que el mercado ha empezado a descontar menos margen para obtener beneficios rápidos a partir de la presión sobre los alquileres.
En ese marco, Barcelona aplica límites al precio del alquiler habitual desde marzo de 2024 y al alquiler de temporada desde diciembre de 2025. Riera también respalda la ley para prohibir la compra especulativa que debe aprobar el Parlament de Catalunya.
"Es necesaria porque protegerá más el derecho a la vivienda" - Joan Ramon Riera, comisionado de Vivienda
El ajuste no solo aparece en la inversión sobre edificios completos. También se traslada al precio medio de los nuevos contratos, que bajó un 2,7% desde la entrada en vigor de la regulación en el primer trimestre de 2024 hasta situarse en 1.161 euros mensuales.
Sin esos topes, el alquiler medio se movería entre 1.318,6 y 1.429,2 euros al mes. La distancia entre ese escenario y el precio finalmente observado apunta al impacto que ha tenido la intervención sobre los contratos que se han firmado en la ciudad.
El desfase entre ingresos y alquiler bajó 20 puntos en dos años
El informe del Observatorio Metropolitano de la Vivienda añade otro dato al cambio de ciclo. La diferencia entre los ingresos medios por hogar y el precio medio de los nuevos contratos se redujo en 20 puntos en dos años, al pasar de 91,2 puntos en 2023 a 70,4 puntos en 2025.
Carles Donat, codirector del Observatorio, enmarca esa mejora en una lógica de contención inmediata del problema de acceso. A su juicio, la reducción de la presión a corto plazo debe convivir con medidas de más recorrido sobre oferta pública y parque social.
"Reducir la crisis de asequibilidad a corto plazo, mientras que a medio largo plazo se ejecuten medidas estructurales, como el aumento del parque social de vivienda y el incremento de la inversión pública" - Carles Donat, codirector del Observatorio Metropolitano de la Vivienda
Otro de los movimientos observados afecta al alquiler de temporada. En el cuarto trimestre de 2025, la firma de estos contratos cayó un 53% respecto al año anterior, en paralelo al debate y la aprobación de la ley que fija un máximo para esta fórmula.
Ese retroceso encaja con la interpretación de los analistas del mercado recogida en el debate público de la vivienda, que sitúa parte del uso del alquiler de temporada como una vía para esquivar la regulación del alquiler habitual. El dato cobra más peso porque llega después de la extensión del control a esa modalidad.
El informe del Observatorio sitúa en 70,4 puntos en 2025 la diferencia entre los ingresos medios por hogar y el precio medio de los nuevos contratos de alquiler, frente a los 91,2 puntos registrados en 2023.