La seguridad y la convivencia en Collblanc-La Torrassa centraron el jueves 21 de mayo un consejo de distrito extraordinario en el Centre Cultural Collblanc-La Torrassa que acabó entre protestas vecinales, reproches a la gestión municipal y fuertes críticas a la respuesta policial e institucional.
La sesión dejó una contradicción clara desde el inicio. Mientras los Mossos d'Esquadra defendieron un descenso de delitos patrimoniales, robos con violencia, ocupaciones y hechos contra las personas en los cinco primeros meses del año, buena parte de los asistentes describieron un barrio con miedo y señalaron que ese balance no encaja con lo que dicen vivir en la calle, con el tiroteo de hace dos semanas en el bar Josué de la rambla Catalana como telón de fondo.
Los Mossos sostienen que bajan varios delitos y admiten límites con los patinetes
Sergi González, sargento de los Mossos d'Esquadra, afirmó durante la sesión que entre enero y mayo han bajado en el Districte II los delitos patrimoniales, los delitos contra las personas, los robos con violencia e intimidación, los robos en patinetes, los hurtos en mercados y de carteras, los robos en vehículos y las ocupaciones en comparación con 2025.
Pablo Villajos, también sargento de los Mossos d'Esquadra, añadió que en cinco meses han intervenido más patinetes que en todo el año anterior. Aun así, precisó que la nueva normativa sobre estos vehículos todavía no está aplicada al cien por cien y que las actuaciones contra sus conductores no podrán mejorar hasta el próximo año.
Villajos detalló además que el año pasado hubo 735 incidentes con denuncias por consumo de alcohol, ruido en la vía pública o en viviendas, drogas y armas. En ese mismo periodo, los cuerpos actuantes hicieron 216 inspecciones de locales.
Jesús Husillos, teniente de alcalde del Área de Seguridad y Gobierno Interno, vinculó la actuación municipal a la coordinación policial y al plan Nautilus. Explicó que ese dispositivo ha permitido imponer limitaciones horarias, cierres cautelares y sanciones económicas a establecimientos, y situó como prioridad la reducción del número de locales que generan alteraciones.
Los vecinos reprocharon falta de respuesta y el pleno acabó casi vacío
Frente a ese balance, los asistentes expresaron decepción por la ausencia de un plan de choque y de una mesa de seguridad específica para el Districte II. También denunciaron problemas con el 112, dificultades para tramitar denuncias y una sensación de desprotección en Collblanc y La Torrassa.
La plataforma Stop Degradació Collblanc-La Torrassa acudió con carteles en los que podía leerse que el distrito II está en la UCI y que el barrio se ha convertido en un vertedero. Carme Rimbau, vecina y representante de Defensem el Castell de Bellvís, aseguró que los residentes se sienten desprotegidos.
En la oposición, Coque García, concejal de ERC+EUiA, criticó la falta de respuesta a las peticiones planteadas por los ediles del distrito y sostuvo que lo expuesto en la sala no se percibe en la calle por falta de recursos, efectivos e intensidad. Manuel Domínguez, portavoz de L'Hospitalet en Comú, felicitó a entidades y vecinos por haber impulsado el consejo y recordó que la delincuencia subió el año pasado un 10% en L'Hospitalet de Llobregat mientras bajaba en casi toda Catalunya.
Sonia Esplugas, portavoz del Partit Popular, cargó contra la lectura oficial de los datos y relacionó el malestar vecinal con un aumento del miedo. Ester López, concejala de Vox y residente en el barrio desde hace diez años, reclamó leyes más duras, más presencia policial y una policía más cercana.
El momento de mayor tensión llegó cuando una vecina de Stop Degradació Collblanc-La Torrassa intentó preguntar por la creación de un concejal exclusivo para el Districte II. La secretaría consideró que la cuestión quedaba fuera del orden del día y la decisión provocó protestas en la sala, tras las que los miembros de la entidad abandonaron el Centre Cultural Collblanc-La Torrassa y dejaron el espacio prácticamente vacío.