Las obras para rehabilitar las casetas bajas del pasaje de Pons, en el barrio de La Torrassa de L'Hospitalet de Llobregat, ya han empezado con el objetivo de convertir el conjunto en vivienda social gestionada por el Servicio Municipal de Vivienda. La actuación transformará las nueve viviendas originales en cinco pisos adaptados para personas mayores.
La intervención arranca con una tensión de fondo en el propio proyecto. El Ayuntamiento defiende que la reducción de nueve a cinco inmuebles permite ganar accesibilidad y calidad residencial, mientras una plataforma vecinal sostiene que esa rebaja desfigura el tamaño original de un conjunto histórico conocido como Murcia chica.
El Ayuntamiento redujo de nueve a cinco viviendas para adaptarlas a personas mayores
Las casas originales, de unos 35 metros cuadrados cada una, pasarán a ser cinco viviendas de mayor superficie. El proyecto prevé mejorar la ventilación, aumentar la entrada de luz natural y crear nuevos espacios exteriores privados.
Laura García Manota, teniente de alcaldía de Ciutat de Drets, enmarca la reforma en el uso social que tendrán los pisos cuando acaben las obras.
"Estas cinco viviendas serán de uso social para que, con la adaptación, puedan ser para personas mayores. Las viviendas ya se rehabilitan con esta visión para que sean espacios totalmente accesibles y adaptados para que puedan hacer uso personas mayores de nuestra ciudad" - Laura García Manota, teniente de alcaldía de Ciutat de Drets, Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat
La teniente de alcaldía ha explicado que el paso de nueve a cinco viviendas responde precisamente a esos criterios de accesibilidad y de calidad residencial. El consistorio prevé definir la cesión de uso social durante la ejecución de los trabajos a través de la Oficina de Vivienda y en coordinación con los distintos servicios municipales.
La reforma mantendrá las fachadas protegidas de Murcia chica
El proyecto conservará la tipología, la volumetría y los elementos ornamentales protegidos de las fachadas, aunque reorganizará los interiores para ajustarlos a la normativa actual y mejorar la habitabilidad. El conjunto arquitectónico forma parte de la memoria obrera de La Torrassa.
Murcia chica se levantó en la primera mitad del siglo XX y acogió a trabajadores del sur de España que participaron en la construcción de la Exposición Internacional de 1929 en Barcelona. El deterioro acumulado durante años afectó también a edificios colindantes.
En 2018, el Ayuntamiento compró las viviendas por 300.000 euros después de un periodo de 12 años de ocupación ilegal. La actuación actual cuenta con financiación del Àrea Metropolitana de Barcelona y suma una inversión total de 1.249.372,19 euros.
Desde la plataforma Defensem el Castell de Bellvís, Carme Rimbau cuestiona que la operación pueda considerarse una rehabilitación si desaparece casi la mitad de las viviendas originales.
"En lugar de estas 8 o 9 quieren hacer 5, esto no es una rehabilitación, quieren hacer otra cosa, y si quieren conservar la historia, tienen que conservar el tamaño que tenían, sino qué sentido tiene" - Carme Rimbau, miembro de la plataforma Defensem el Castell de Bellvís
Las obras en el pasaje de Pons tendrán una duración aproximada de 12 meses.