8 meses de cierre por normativa municipal no logran apagar la actividad de El Pumarejo en L'Hospitalet

El Pumarejo reabre tras ocho meses de cierre por normativa municipal. Voluntarios reunieron 20.000 euros mediante micromecenazgo y un concierto benéfico para adaptar el local y salvar un referente de la escena underground.

12 de mayo de 2026 a las 15:10h
8 meses de cierre por normativa municipal no logran apagar la actividad de El Pumarejo en L'Hospitalet
8 meses de cierre por normativa municipal no logran apagar la actividad de El Pumarejo en L'Hospitalet

El Pumarejo ha reabierto en el barrio del Centre de l'Hospitalet tras casi ocho meses cerrado por un requerimiento municipal que obligó a adaptar la sala a la normativa de conciertos. La vuelta a la actividad llegó el sábado 9 de mayo, con una fiesta junto a artistas y personas vinculadas al proyecto.

La reapertura llega después de un parón forzado en un espacio levantado por jóvenes voluntarios sin ánimo de lucro y convertido en punto de encuentro de la escena underground de Barcelona. La tensión del proceso ha estado precisamente ahí, en mantener vivo un proyecto comunitario mientras asumía unas obras técnicas y costosas para poder seguir abierto.

La sala volvió a abrir tras ocho meses de obras

El cierre temporal se comunicó el 13 de septiembre de 2025. A partir de ahí, la sala abordó una adecuación completa del local para cumplir la normativa vigente exigida a las salas de conciertos.

Las obras incluyeron la mejora de las salidas de emergencia, la instalación de cortafuegos para impedir la propagación de incendios a naves vecinas y la renovación total de la instalación eléctrica de baja tensión. El proceso también incorporó trabajo arquitectónico e ingeniería profesional para ajustar el espacio a los requisitos legales.

Cerca de 20.000 euros reunió la campaña de micromecenazgo.

A esa recaudación se sumó una fiesta solidaria en Razzmatazz, clave para completar la financiación de la reforma. La sala ha podido volver a abrir después de ese esfuerzo económico y técnico sostenido durante meses.

Andrea Marcos, coordinadora de El Pumarejo, situó la dureza del proceso en el volumen de trabajo acumulado durante el cierre.

"El proceso de reapertura ha sido muy duro, muy frustrante y lleno de trabajo, pero también gratificante" - Andrea Marcos, coordinadora de El Pumarejo

Marcos añade que ese recorrido también ha servido para medir la importancia que tiene la sala y la comunidad creada a su alrededor. En su descripción, El Pumarejo funciona como una casa para mucha gente y como un espacio horizontal y abierto donde se puede tocar, pinchar, cantar, bailar o impulsar propuestas sin cabida en instituciones o salas mayores.

La fiesta del 9 de mayo reunió a artistas formados en la sala

La celebración de reapertura reunió a artistas y amistades del proyecto, muchos de ellos vinculados a sus primeras etapas musicales dentro de la sala. Algunos actúan ahora por Europa, pero regresaron para participar en una noche planteada como reencuentro con el espacio.

Gal·la Maculet definió El Pumarejo como una incubadora de artistas.

Entre quienes acudieron a la reapertura, Gal·la Maculet describió la sala como un punto de conexión para la música underground de Barcelona. Andrea Conde sostuvo que volver a abrir equivale a recuperar una casa perdida durante bastante tiempo, mientras que Ariana Meléndez resumió el significado del local en una sola idea, comunidad.

Con la vuelta a la actividad, El Pumarejo recupera su programación habitual como escaparate de nuevos talentos y de artistas ya consolidados. La reapertura del sábado 9 de mayo se celebró precisamente con parte de ese ecosistema que creció en la sala y volvió a ella para pinchar, cantar o actuar.

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