Hay un 40% de probabilidad de El Niño: se anticipa un Superniño entre mayo y julio y más inestabilidad en el otoño

La OMM alerta de un 40% de que El Niño eleve las temperaturas. Modelos sugieren un Superniño mayo-julio que afectaría trópicos y cambiaría la dinámica hacia un otoño con más precipitaciones.

04 de mayo de 2026 a las 15:26h
Hay un 40% de probabilidad de El Niño: se anticipa un Superniño entre mayo y julio y más inestabilidad en el otoño
Hay un 40% de probabilidad de El Niño: se anticipa un Superniño entre mayo y julio y más inestabilidad en el otoño

La Organización Meteorológica Mundial ha lanzado una alerta sobre el clima para los próximos meses. Existe un 40 % de probabilidad de que el fenómeno de El Niño provoque un aumento generalizado de las temperaturas.

Los modelos climáticos actuales apuntan a la emergencia de un Superniño entre mayo y julio. Este evento afectaría directamente a las zonas tropicales del planeta, incluyendo regiones de la India, Sudamérica y África.

El calor africano condiciona el Mediterráneo

Joaquim Ballabrera, investigador del CSIC, analiza las posibles consecuencias atmosféricas de este calentamiento. apunta que podría haber una afectación atmosférica con más calor en el norte de África que repercutiría en nuestras costas.

"tiene más pinta que tengamos una afectación atmosférica, con más calor que, en el norte de África, podría calentar el sur del Mediterráneo." - Joaquim Ballabrera, investigador del CSIC

Este incremento térmico en las aguas meridionales altera la dinámica meteorológica habitual. La interacción entre un mar más cálido y las masas de aire frío en altura genera inestabilidad.

Dicha configuración atmosférica abre la puerta a un escenario de mayores precipitaciones durante el otoño. La clave reside en la coincidencia temporal de estos factores opuestos.

Previsión infalible a finales de verano

Algunos indicadores sitúan la intensidad del fenómeno entre moderada y muy fuerte en las áreas tradicionales. El Niño consiste en el calentamiento inusual de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental.

Se trata de un ciclo natural regular. pasa en periodos consecutivos de entre dos y siete años con efectos que se prolongan de nueve a 12 meses.

La incertidumbre actual sobre el impacto exacto en nuestra región tiene fecha de caducidad. Ballabrera indica que a finales de verano se podrá hacer una previsión infalible de cómo será el otoño de este año condicionado por el Niño.

La espera hasta esa fecha deja expuesta a la población ante la volatilidad climática. Solo el tiempo despejará las dudas sobre la intensidad real de las lluvias otoñales.

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