Los Mossos d'Esquadra han detenido a diez personas en Barcelona y han denunciado penalmente a otras nueve como presuntas autoras de daños por grafitis en infraestructuras ferroviarias. La investigación ha permitido esclarecer 115 hechos delictivos vinculados a pintadas de grandes dimensiones en trenes de distintos operadores.
Los desperfectos atribuidos a esta actividad superan los 377.000 euros. La actuación policial culminó el 16 de abril con las detenciones practicadas en la capital catalana, después de meses de pesquisas centradas en ataques reiterados contra material ferroviario estacionado.
Trenes de varios operadores y accesos ilícitos a instalaciones
La investigación se puso en marcha a partir del análisis de delitos cometidos de forma repetida en convoyes de Renfe, FGC y TMB. El patrón detectado por los investigadores apuntaba a accesos ilícitos a instalaciones ferroviarias para realizar pintadas de gran formato en trenes que se encontraban estacionados.
Entre los identificados figuran personas que no habían sido investigadas hasta ahora y otras que ya habían sido investigadas e imputadas por hechos similares durante 2023 y 2024. La mayoría de los implicados son multirreincidentes con antecedentes por pintadas y otros delitos contra el patrimonio.
Antecedentes y seguimiento policial
Uno de los detenidos, además, tenía antecedentes por atentado contra la autoridad. La causa sigue la línea de otras investigaciones abiertas en los últimos años sobre daños en el ámbito ferroviario, un escenario especialmente sensible por el coste económico de las reparaciones y la afectación sobre el servicio.
La operación también ha servido para actualizar el mapa de autores habituales y de nuevos implicados en este tipo de acciones, con un seguimiento sobre personas que presuntamente habrían actuado de manera reiterada en distintos puntos de la red.
Refuerzo de la prevención en estaciones
En paralelo a la investigación, los Mossos han intensificado este año la prevención de incidentes ferroviarios en varias estaciones con el despliegue del dispositivo Iris en distintos municipios. El plan incorpora patrullajes específicos, el uso de drones para detectar puntos vulnerables y una coordinación constante con Renfe y ADIF.
Con estas medidas, la policía catalana busca reducir nuevas intrusiones en instalaciones ferroviarias y frenar unos daños que, además del impacto económico, obligan a reforzar la vigilancia sobre trenes e infraestructuras en distintos puntos de Cataluña.