La Brigada de Investigación Criminal de los Mossos d'Esquadra ha desarticulado una estructura criminal responsable de múltiples tiroteos y actos violentos en Sant Adrià de Besòs. La operación pone fin a una espiral de enfrentamientos entre dos bandas con arraigo en el municipio que se ha extendido desde 2024 hasta 2026.
El dispositivo policial se activó tras los graves incidentes ocurridos el 3 de abril. Aquella jornada, agentes de la policía autonómica acudieron a la zona para sofocar un enfrentamiento armado que dejó 16 casquillos percutidos esparcidos por la vía pública como prueba material de la intensidad del intercambio de disparos.
Los registros intervienen cinco armas de fuego
Las pesquisas posteriores permitieron identificar a los integrantes de los grupos implicados. Los investigadores coordinaron varias entradas y registros en domicilios estratégicos para neutralizar la capacidad operativa de la organización. Durante estas diligencias, los agentes aseguraron el arsenal que utilizaban para intimidar a rivales y alterar el orden público.
El decomiso incluye tres armas de fuego largas tipo escopeta y una pistola corta. Además, los efectivos localizaron proyectiles, cartuchos de diversos calibres aptos para ser utilizados en las armas intervenidas y varias armas blancas. Este material queda ahora bajo custodia judicial como prueba de los delitos imputados.
La tenencia de este armamento pesa ahora sobre los investigados junto a otras acusaciones graves. La autoridad judicial les atribuye la comisión de delitos de atentado contra agentes de la autoridad por su resistencia durante los hechos. También figuran cargos por amenazas y desórdenes públicos derivados de su actuación en la calle.
Cinco detenidos pasan a disposición judicial
Los Mossos d'Esquadra han procedido a la detención de cinco individuos vinculados directamente a la trama. Los arrestados fueron trasladados a las dependencias policiales para completar las diligencias necesarias antes de su comparecencia ante el juez. La rápida actuación evitó que pudieran deshacerse de más pruebas o reorganizarse.
Este jueves los detenidos pasaron a disposición judicial. El magistrado deberá decidir sobre las medidas cautelares aplicables a cada uno de ellos en función de su grado de participación en los hechos investigados. La justicia catalana toma así el relevo en la fase procesal de esta causa.
La intervención policial ha logrado romper la dinámica de escalada violenta que mantenían estos dos grupos criminales. Los investigadores destacan que la desarticulación de la red ha reducido significativamente el riesgo para la población residente en Sant Adrià de Besòs. La calma ha vuelto a unas calles que habían sido escenario habitual de la confrontación armada durante los últimos dos años.