Las ventas de rosas en el Sant Jordi de 2026 en Barcelona se han quedado por debajo de los siete millones de unidades que había previsto el Gremi de Floristes, en una jornada marcada por la amplia presencia de paradas en la calle y por el cambio de ubicación de parte del sector en el centro de la ciudad.
Durante este 23 de abril se han instalado 9.000 puntos de venta de flores en Barcelona, con una distribución que ha vuelto a concentrar buena parte de la actividad comercial en los ejes más transitados. El gremio había fijado unas expectativas superiores a las finalmente alcanzadas, aunque la jornada ha mantenido un elevado volumen de movimiento en la vía pública.
Cambio de paradas en el centro de Barcelona
Uno de los elementos que ha marcado la campaña ha sido el traslado de puestos desde la Rambla hasta la plaza de Catalunya. El balance del sector sobre este cambio no ha sido homogéneo, con diferencias claras entre espacios comerciales.
"El traslado de paradas de la Rambla no ha funcionado bien, en cambio sí que ha ido muy bien la superilla" - Joan Guillén, presidente del Gremi de Floristes
La valoración apunta así a un comportamiento desigual según la ubicación. Mientras el nuevo encaje de las paradas que antes operaban en la Rambla no ha dado el resultado esperado, la actividad en la superilla ha ofrecido mejores cifras y una respuesta más favorable del público.
Más interés por la rosa d'autor
La campaña también ha confirmado un aumento de la demanda de la rosa d'autor, un producto que ha ganado peso este Sant Jordi hasta el punto de registrar reservas de clientes antes del 23 de abril. Ese comportamiento anticipado de la demanda ha sido uno de los rasgos más destacados de la jornada para el sector floral.
En paralelo, la rosa roja ha vuelto a ser la opción preferida por los compradores y se ha mantenido como la variedad más solicitada a lo largo del día, por delante de otras propuestas con un componente más singular o personalizado.
Con este escenario, el Sant Jordi de 2026 cierra en Barcelona con una fuerte implantación de puntos de venta, un mapa comercial reajustado en el centro y un resultado por debajo de las previsiones iniciales del gremio, pese al tirón de los formatos más exclusivos y al liderazgo incontestable de la rosa roja.