Las empresas de turismo fluvial de les Terres de l'Ebre han denunciado la falta de margen para reaccionar al aumento del caudal del Ebro provocado por un desembalse programado, que elevó la previsión de 500 a 1.500 m³/s. El sector sostiene que el aviso llegó el lunes a las 22.30 horas, con muy poco tiempo para reorganizar salidas con escolares y turistas.
La tensión del caso está en que la crecida no obedecía a una avenida imprevista, sino a una maniobra controlada. Ahí es donde las empresas sitúan el problema, porque aseguran que recibieron la comunicación la víspera de actividades ya cerradas mientras la Confederació Hidrogràfica de l'Ebre mantiene que los avisos se habían remitido días antes.
El sector recibió el aviso a las 22.30 horas y cuestiona el margen de reacción
Raül Sabaté, presidente de la Associació d'Empreses de Navegació Activa a les Terres de l'Ebre y responsable de Rogles Aventura, explicó que la antelación fue insuficiente en un momento del año con muchas actividades concertadas. El impacto afecta tanto a la organización diaria como a la seguridad en el río.
"El aviso lo recibimos el día anterior y esto es una situación muy peligrosa. En esta época del año hacemos muchas salidas con escolares y niños" - Raül Sabaté, presidente de la Associació d'Empreses de Navegació Activa a les Terres de l'Ebre y responsable de Rogles Aventura
Sabaté añadió que el sector distingue entre una subida de caudal causada por lluvias y otra derivada de desembalses programados. En su opinión, si el aumento responde a una maniobra controlada deben avisar con más tiempo para adaptar recorridos, plantillas y grupos ya confirmados.
Algunas actividades previstas para el miércoles seguirán adelante, aunque con más precauciones y con un refuerzo de monitores. En Flix, el caudal actual se sitúa en 570 m³/s, una cifra inferior al pico anunciado pero que igualmente obliga a revisar la operativa habitual.
Además del efecto sobre la actividad, Sabaté habló de un coste directo para las empresas. Aseguró que el perjuicio económico es importante, pero pesa sobre todo la seguridad, y reclamó una revisión de los protocolos de aviso.
La CHE sostiene que remitió el hidrograma el viernes 8 de mayo
La asociación ya ha trasladado la situación al Institut per al Desenvolupament de les Comarques de l'Ebre con la petición de que la falta de antelación no vuelva a repetirse. El organismo depende de la navegabilidad del río, aunque no gestiona el caudal.
Bibiana Porres, directora del IDECE, confirmó que pedirá un encuentro con la Confederació Hidrogràfica de l'Ebre para abordar lo ocurrido. Su planteamiento pasa por aclarar cómo se comunicó la crecida y qué margen real tuvieron las empresas para reorganizar su actividad.
"Pediremos una reunión a la CHE para abordar este caso y esta preocupación. Nos encargamos de la navegabilidad pero no del caudal. Pero aun así nos reuniremos con ellos" - Bibiana Porres, directora del IDECE
Frente a la versión de las empresas, la Confederació Hidrogràfica de l'Ebre defiende que los avisos se enviaron el viernes 8 de mayo junto con el hidrograma previsto. El organismo añade que la decisión de ejecutar una crecida controlada menor se adoptó el lunes 11 de mayo por el plan hidrológico y por las lluvias recientes.
En su respuesta, la CHE admite el malestar generado por la medida y apunta a cambios en la comunicación. El organismo de cuenca sostuvo que los avisos del viernes 8 de mayo incluían el hidrograma previsto y que la modificación del lunes 11 de mayo respondió a las lluvias recientes y al plan hidrológico.