La Fundació Bonanit ha sellado su integración con Càritas Diocesana de Tarragona para asegurar la continuidad del albergue que atiende a personas sin hogar en la Part Alta y adaptarlo a la nueva ley catalana del sinhogarismo, prevista para este año. La entidad suma más de 150.000 pernoctaciones en dos décadas y atiende a unas 600 personas al año.
El acuerdo llega cuando el modelo con el que ha funcionado hasta ahora Bonanit ya no basta para cumplir las nuevas exigencias. Josep Fèlix Ballesteros, exalcalde de Tarragona y presidente de la fundación, lo resumió con una advertencia directa al defender el cambio de estructura para no quedar fuera del nuevo marco legal.
La nueva ley exigirá albergues abiertos las 24 horas
Salvador Grané, presidente de Càritas Diocesana de Tarragona, sitúa en la futura normativa el principal motivo de la alianza. En su valoración, la ley introduce un cambio de fondo porque reconoce derechos a las personas sin hogar y obliga a reformular la respuesta asistencial.
"Supone un gran cambio porque garantiza unos derechos" - Salvador Grané, presidente de Càritas Diocesana de Tarragona
La norma exigirá que los albergues permanezcan abiertos las 24 horas y dispongan de espacios para guardar pertenencias, temperatura adecuada, agua corriente, lavandería y duchas que preserven la intimidad. Bonanit tendrá que profesionalizar su funcionamiento para ajustarse a esos estándares.
Hasta ahora, la fundación trabajaba con fichas de papel y dependía de monitores y voluntarios. Al mismo tiempo, ya busca una nueva ubicación para adaptar el servicio a las condiciones que marcará la legislación.
El albergue dispone de 20 plazas, con 16 para hombres y cuatro para mujeres, dentro de un inmueble donde también funciona el programa Esmorzar i Caliu de Càritas, que ofrece desayunos a personas sin hogar y en situación de vulnerabilidad. En ese mismo ámbito, Tarragona ha mantenido recursos ligados a la atención básica como la atención social en Tarragona.
Càritas aportará liquidez, asesoramiento legal y sistemas informáticos
La integración no supone la desaparición de Bonanit. La fundación mantendrá su personalidad jurídica y su patronato, en el que participa la Xarxa Santa Tecla, mientras Càritas asumirá funciones de apoyo jurídico, económico y técnico para reforzar la estructura de la entidad.
Ese respaldo incluye liquidez para la tesorería, sistemas informáticos y asesoramiento legal. También se incorpora un equipo técnico experto para acompañar a los usuarios en itinerarios de inserción laboral y social hasta su reubicación en viviendas autónomas, una línea conectada con la inserción laboral de personas vulnerables.
Ballesteros ha defendido la operación como una adaptación obligada del proyecto. "O hacemos un cambio o quedaremos fuera de juego", advirtió el presidente de Bonanit al explicar la necesidad de ganar estructura estable antes de la entrada en vigor de la ley.
El edificio actual ya había cumplido esa función en etapas anteriores. Càritas gestionó allí un hogar de transeúntes entre 1980 y 2010, que cerró por la crisis económica y que Bonanit reabrió después para recuperar el servicio en la Part Alta.
Además del albergue, la fundación gestiona entre 12 y 15 pisos para familias vulnerables, aunque no ha podido ampliar ese programa por la falta de viviendas disponibles. Su presupuesto anual ronda los 410.000 euros, con un 45% de financiación pública y el resto aportado por empresas y particulares.
La nueva ley también cambiará la financiación del servicio, ya que las subvenciones darán paso a contratos programa, una fórmula similar a los conciertos de educación o salud. El acuerdo mantiene el papel de los voluntarios y crea la figura de presidente de honor para Antoni Coll.