Roberto Bustos Morales, nacido en Madrid en 1953, ha logrado reunir a tres de los hermanos que perdió tras pasar por un orfanato en Tarragona. La paradoja del caso es que el reencuentro ha llegado después de una infancia marcada por la separación, el trabajo sin salario y la dispersión familiar por varios puntos de Cataluña.
La familia se reencontró tras décadas de separación en Tarragona, Barcelona y Lleida
Roberto fue separado de sus hermanos José, Manolo y Gregorio después de pasar por la Casa de Sant Josep. A los 10 u 11 años, un sacerdote lo retiró del centro y lo entregó a ganaderos de Viu de Llevata, en la Alta Ribagorça, donde trabajó sin remuneración hasta poco antes de cumplir el servicio militar.
Felisa Bustos tuvo a Roberto de un padre desconocido y después formó pareja con Andrés Muñoz Alcolea, con quien nació el resto de la fratría. Historiadores locales de Socuéllamos, Javier Fresneda y Alfonso Montero, identificaron a Andrés Muñoz Alcolea como el padre biológico de José, Manolo y Gregorio tras revisar la documentación del caso.
Angelita Muñoz, prima de los hermanos por vía paterna, confirmó el parentesco al reconocer el nombre de su tío Andrés en la información publicada.
Manuel Muñoz recordó el abandono en el carrilet entre Tortosa y Salou
Manuel Muñoz puso por escrito el punto de partida de la separación familiar.
"Mi madre nos dejó en el carrilet, en ese tren pequeño que iba de Tortosa a Salou" - Manuel Muñoz
El mismo testimonio añadió después el traslado a Tarragona y la imposibilidad de Andrés Muñoz Alcolea de hacerse cargo de todos los hijos.
"Luego mi padre, Andrés, no pudo hacerse cargo de toda la prole y nos puso al cuidado de unas monjas, que a su vez nos enviaron a Tarragona" - Manuel Muñoz
Con el paso de los años, Andrés Muñoz Alcolea maltrató a los menores y los obligó a mendigar por Barcelona y Gavà cuando tenían entre ocho y nueve años. Manolo fue entregado a un agricultor cubano que residía entre Montblanc, El Prat de Llobregat y Barcelona, donde realizó tareas domésticas y agrícolas.
Roberto Bustos Morales interpreta el reencuentro familiar como "una especie de milagro" tras décadas de búsqueda.
Manolo vive en Sant Jaume d’Enveja y José está en La Seu d’Urgell
Hoy, Manolo Muñoz reside en Sant Jaume d’Enveja, junto al Delta del Ebro, y ha mantenido encuentros con Roberto Bustos Morales en Castejón de Sos y en su localidad. José Muñoz vive en un centro asistencial de La Seu d’Urgell, donde Roberto lo visita periódicamente.
Gregorio Muñoz reside en Balaguer y mantiene contacto semanal por mensajes con Roberto Bustos Morales.
Manolo Muñoz también resumió así el efecto personal de haber recuperado el vínculo con su hermano.
"Me sorprendió saber que tenía un hermano que me buscaba" - Manolo Muñoz
El mismo Manolo añadió una valoración sobre su vida y sobre el camino que pudo tomar. "He tenido una buena vida. Podría haber sido un cabrón, pero no".
Los encuentros entre Roberto Bustos Morales y Manolo en Castejón de Sos y Sant Jaume d’Enveja cerraron una historia familiar que empezó con una separación en Tarragona y ha dejado a José en un centro asistencial de La Seu d’Urgell y a Gregorio en Balaguer.