La demarcación de Tarragona registra un descenso generalizado de la delincuencia tradicional durante 2025. Los Mossos d'Esquadra han documentado una reducción en hurtos y robos con fuerza que contrasta con el incremento de fraudes digitales.
El balance delictivo refleja 12.967 hurtos registrados en todo el territorio provincial a lo largo del último ejercicio. Esta cifra supone una disminución notable respecto a los 13.969 casos de 2024 y los 14.865 de 2023. La tendencia a la baja se mantiene en otras categorías como los robos con fuerza.
La criminalidad organizada invierte grandes sumas
Los robos con violencia o intimidación también experimentan un retroceso al pasar de 1.503 incidentes a 1.215. Sin embargo las bandas albanesas mueven hasta 100.000 euros para instalar plantaciones de marihuana en la zona. Estos grupos obtienen beneficios que oscilan entre 200.000 y 300.000 euros anuales.
La estructura de estos negocios permite realizar entre tres y cinco cosechas al año. Este modelo económico ilícito explica la persistencia de ciertos delitos contra la salud pública. Las actuaciones por tráfico de drogas alcanzan las 588 intervenciones en 2025 frente a las 492 de 2023.
La multirreincidencia complica la labor policial en este ámbito. Algunos individuos acumulan hasta 130 detenciones. La Guàrdia Urbana de Tarragona ha mostrado su determinación para combatir este fenómeno que satura los recursos judiciales y policiales.
Las ciberestafas dominan las denuncias actuales
El perfil del delincuente cambia hacia modalidades que no requieren contacto físico directo. Las denuncias por fraudes con tarjetas superan los 2.200 casos en 2025. Este dato ilustra la adaptación de los estafadores a nuevos métodos.
Las ciberestafas ya representan dos de cada tres denuncias por estafa en la demarcación. Los Mossos d'Esquadra identifican un aumento sostenido de delitos tecnológicos que compensa la caída de la criminalidad clásica. La vigilancia se centra ahora en redes digitales y transacciones fraudulentas.
Otros indicadores muestran estabilidad o leves aumentos en delitos contra las personas. Las lesiones superan los 2.200 casos anuales en la provincia. Las agresiones sexuales mantienen una tendencia ascendente respecto a los registros previos a la pandemia.
El descenso de los robos con fuerza llega a 4.800 casos en 2025. Esta cifra es inferior a los 5.272 registrados en 2024. La seguridad en viviendas y comercios mejora mientras la atención policial se desplaza hacia la complejidad de las tramas organizadas.