La Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado a tres años de prisión a dos agentes de la Guàrdia Urbana de L'Hospitalet de Llobregat por falsificación de documento oficial a raíz de una actuación ocurrida en enero de 2023 en la avenida de Miraflores. Un tercer agente juzgado por los mismos hechos ha sido absuelto.
La causa gira en torno a un atestado que atribuía a un testigo un posible delito de resistencia a la autoridad, pero varias cámaras de vigilancia desmontaron esa versión y dieron validez al relato del ciudadano. La resolución añade además una condena por delito leve de maltrato contra uno de los policías por la forma en que actuó durante la identificación.
Las cámaras contradijeron el atestado redactado por los agentes
Los hechos se produjeron cuando un autobús y un peatón se vieron implicados en un accidente de tráfico en la avenida de Miraflores de L'Hospitalet de Llobregat. En ese contexto, un testigo se negó a identificarse ante los agentes que acudieron al lugar.
La Fiscalía sostuvo durante el juicio que un cabo de la unidad Centurió de la Policía Local empujó al testigo, lo agarró por el cuello y lo derribó. También le atribuyó la amenaza verbal que figura en la sentencia.
"si no me lo das (el DNI) por las buenas, me lo darás por las malas" - cabo de la unidad Centurió de la Policía Local
Después, el atestado original recogió que el testigo podía haber cometido un delito de resistencia a la autoridad. La investigación judicial concluyó, sin embargo, que las grabaciones de varias cámaras confirmaban la versión del denunciante y acreditaban la falsedad del informe oficial.
La sentencia impuso prisión, inhabilitación y multa a dos policías
Además de la pena de prisión por falsificación de documento oficial, el Juzgado número uno de L'Hospitalet de Llobregat dictó una sentencia que inhabilita durante dos años a los dos agentes condenados para el ejercicio de su cargo.
La resolución también les impone una multa económica por un delito leve de maltrato. El tercer agente que se sentó en el banquillo por estos mismos hechos quedó absuelto.
El episodio juzgado ocurrió en enero de 2023 en la avenida de Miraflores, donde las cámaras de vigilancia resultaron decisivas para desmontar el atestado que atribuía al testigo un posible delito de resistencia a la autoridad.