Escanear un QR en público puede llevarte a una web falsa o a un cobro no autorizado

Norton advierte que los códigos QR se han vuelto una vía frecuente de fraude digital: pueden redirigir a webs falsas, robar datos o generar cobros no autorizados, sobre todo en espacios públicos y puntos de pago.

28 de abril de 2026 a las 10:49h
Escanear un QR en público puede llevarte a una web falsa o a un cobro no autorizado
Escanear un QR en público puede llevarte a una web falsa o a un cobro no autorizado

Los códigos QR se han convertido en una vía cada vez más utilizada para fraudes digitales, con especial riesgo en espacios públicos y puntos de pago. La advertencia llega en un momento en que este sistema se ha normalizado en restaurantes, estaciones de transporte y comercios, donde su uso forma parte ya de gestos cotidianos.

Iskander Sánchez Rola, director de inteligencia artificial e innovación de Norton, avisa de que escanear códigos QR se ha extendido en los últimos años, pero también se ha transformado en una nueva herramienta para el fraude. El experto alerta de que los ciberdelincuentes han encontrado en este formato una fórmula discreta y efectiva para redirigir a los usuarios a páginas falsas, sustraer datos personales o provocar cobros no autorizados.

Un acceso rápido que reduce las señales de alerta

Uno de los principales problemas de este tipo de engaño es que, a diferencia de los enlaces tradicionales, el usuario no puede ver la dirección web antes de entrar. Esa falta de visibilidad reduce la capacidad para detectar indicios sospechosos y eleva las posibilidades de caer en la trampa.

Además, el riesgo se incrementa porque al escanear un código no hace falta vulnerar sistemas complejos. Ese paso aparentemente simple puede abrir la puerta al acceso a información sensible si el usuario introduce datos personales o autoriza operaciones en una web fraudulenta.

Códigos falsos superpuestos sobre otros legítimos

Una de las prácticas detectadas consiste en sustituir códigos auténticos por otros falsos colocados encima en lugares de uso habitual. Entre los escenarios citados figuran restaurantes, estaciones de transporte y puntos de pago, espacios donde la rapidez y la rutina juegan a favor del engaño.

El fraude puede pasar desapercibido precisamente porque el código aparenta formar parte del entorno. El usuario lo escanea confiando en que pertenece al establecimiento o al servicio, cuando en realidad puede estar siendo redirigido a una página diseñada para capturar información o ejecutar un cobro.

Recomendación de máxima cautela

Norton aconseja mantener una actitud preventiva. La recomendación principal es evitar escanear códigos colocados en espacios públicos o procedentes de fuentes desconocidas, sobre todo cuando estén vinculados a pagos, descuentos o promociones.

También se insiste en comprobar cualquier aviso directamente con la empresa o la institución correspondiente antes de facilitar datos personales o completar una transacción. Verificar por una vía oficial sigue siendo la medida más eficaz para reducir el riesgo ante una técnica de fraude que se aprovecha de la confianza y de la inmediatez del gesto de escanear.

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