Delegar pensamiento a ChatGPT puede “atrofiar el razonamiento” y reducir la activación cerebral, según un estudio del MIT

Más de 900 millones de usuarios de ChatGPT alertan por posible deterioro cognitivo: estudios vinculan el uso recurrente con menor conectividad neuronal y peor memoria a largo plazo.

09 de mayo de 2026 a las 16:16h
Delegar pensamiento a ChatGPT puede “atrofiar el razonamiento” y reducir la activación cerebral, según un estudio del MIT
Delegar pensamiento a ChatGPT puede “atrofiar el razonamiento” y reducir la activación cerebral, según un estudio del MIT

El uso diario de ChatGPT por parte de más de 900 millones de personas genera una alerta científica sobre el deterioro cognitivo. Diversos estudios advierten que delegar tareas intelectuales en la inteligencia artificial atrofia el razonamiento y perjudica la memoria a largo plazo.

La IA reduce la activación cerebral

Una investigación del Massachusetts Institute of Technology monitorizó con electroencefalogramas a cincuenta voluntarios. Los datos demostraron que el empleo de herramientas de IA disminuye la conectividad neuronal y reduce la activación de áreas cerebrales específicas. Los participantes que usaron ChatGPT de forma recurrente no igualaron los resultados de quienes trabajaron sin ayuda cuando debieron usar sus propios recursos.

Los expertos denominan este fenómeno deuda cognitiva o rendición cognitiva. Se trata del coste cerebral acumulado por confiar la resolución de problemas y el pensamiento crítico a los chatbots. Esta dinámica debilita las conexiones neuronales y limita la autonomía intelectual del usuario.

"Delegar todo nuestro pensamiento a una máquina puede parecer una buena idea al principio pero, a la larga, es una desventaja para el cerebro." - Rodrigo Quian Quiroga, neurocientífico y profesor ICREA en el Hospital del Mar Research Institute

Un análisis conjunto de Microsoft y la Carnegie Mellon University corrobora estos riesgos. El informe señala que el uso inadecuado de sistemas como Gemini, Claude o Grok provoca el deterioro de facultades cognitivas esenciales. La industria tecnológica ignora estas amenazas inmediatas para la salud mental y se centra en riesgos futuros o distópicos.

El cerebro humano pierde pensamiento crítico

Ignacio Morgado Bernal, catedrático emérito de Psicobiología en la UAB, observa que la irrupción de estas herramientas alterará el funcionamiento cerebral. El especialista insiste en que debe observarse cómo se modifican las conexiones neuronales por la falta de uso o por los nuevos requerimientos cognitivos.

Rodrigo Quian Quiroga matiza que el uso de gadgets digitales modifica la operativa cerebral mientras permite delegar tareas. El quid de la cuestión reside en distinguir qué funciones se pueden externalizar y cuáles no. Una cosa es confiar en el ChatGPT para labores mecánicas y otra muy diferente es permitir que tome decisiones importantes sin supervisión.

ChatGPT no posee ideas originales ni capacidad de juicio propio. Estos sistemas son modelos estadísticos programados para ofrecer respuestas plausibles alineadas con la visión del usuario. No funcionan como oráculos que dicten la verdad absoluta.

El ámbito educativo ya reacciona ante esta realidad. Un estudio de la Universidad de Shanghái recomienda extrema cautela en las escuelas para no perjudicar el desarrollo del pensamiento crítico. Más de novecientos profesores en los Países Bajos han solicitado detener la adopción acrítica de la inteligencia artificial en la academia.

En España, numerosos docentes están modificando sus métodos de evaluación. Buscan evitar que ChatGPT sustituya por completo el proceso de aprendizaje. Una investigación de la Universidad de Pekín afirma que la dependencia excesiva fomenta un pensamiento pasivo o inerte. La confianza ciega en las respuestas de la máquina reduce drásticamente la actividad cognitiva autónoma.

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