Lleida: las escaleras de Sant Joan llevan medio año paradas y el ayuntamiento estudia renovarlas

Las escaleras mecánicas entre la plaza de Sant Joan y el Canyeret, en Lleida, llevan al menos medio año fuera de servicio y el ascensor también falla, mientras el ayuntamiento estudia una renovación integral.

01 de mayo de 2026 a las 11:42h
Lleida: las escaleras de Sant Joan llevan medio año paradas y el ayuntamiento estudia renovarlas
Lleida: las escaleras de Sant Joan llevan medio año paradas y el ayuntamiento estudia renovarlas

Las escaleras mecánicas que enlazan la plaza de Sant Joan con el Canyeret, en Lleida, llevan al menos medio año fuera de servicio, según denuncian vecinos, comerciantes y usuarios habituales de este acceso, que salva un desnivel de 10 metros hasta la zona de los juzgados.

La avería no es nueva. Quienes pasan a diario por este punto sostienen que la última vez que estuvieron operativas fue durante las Festes de Tardor, a finales del pasado septiembre. Un funcionario del juzgado explica que funcionaron apenas unos días con motivo de los actos institucionales y que poco después volvieron a pararse.

"Funcionaron dos o tres días por los actos institucionales, pero poco después volvieron a averiarse y desde entonces no han vuelto a ponerse en marcha" - funcionario del juzgado

El ascensor también presenta problemas

La situación se complica porque el ascensor situado junto al conocido flan de Sant Joan, la única vía sin barreras para acceder a los juzgados desde la plaza, también arrastra deficiencias. Trabajadores de la zona aseguran que no es raro encontrarlo averiado y relatan que, cuando coinciden ambas incidencias, algunas personas han necesitado ayuda para subir o bajar entre el Canyeret y la plaza.

"Está sucio, es lento y da la sensación de abandono. Cualquier día dejará de funcionar" - trabajador de la zona

Las quejas apuntan especialmente al impacto que esta situación tiene en personas mayores, usuarios con movilidad reducida o ciudadanos que acuden a dependencias judiciales. Rosa, trabajadora de la zona, resume así el malestar que se ha instalado entre quienes usan este paso de forma habitual.

"Es tercermundista. Hay personas mayores y gente con muletas que no pueden subir. Es inadmisible" - Rosa, trabajadora

Quejas por suciedad, vandalismo y falta de control

Además de la falta de funcionamiento, varios testimonios alertan del deterioro del entorno. Yolanda, empleada de un comercio próximo, asegura que las escaleras ya estaban paradas antes de que ella empezara a trabajar hace seis meses. También denuncia que el espacio se ha convertido en un punto de concentración habitual de jóvenes, con acumulación de basura y daños en el mobiliario.

"Se ha convertido en un punto de reunión constante de jóvenes, como si fuera una discoteca. Tiran vallas, dejan basura y el aspecto es horrible" - Yolanda, empleada de un comercio

La misma trabajadora añade que en la zona son frecuentes los conflictos y discusiones, una situación que, sostiene, ha obligado a intervenciones recurrentes de los cuerpos policiales. En la misma línea, Óscar, propietario de otro establecimiento, describe un uso incívico continuado del acceso y reclama más vigilancia.

"Siempre hay grupos abajo, tocan los botones, bloquean el paso y acaban estropeándolo todo. Sin vigilancia, esto sigue igual" - Óscar, propietario de un establecimiento

El ayuntamiento estudia una renovación integral

Ante este escenario, el ayuntamiento se plantea una renovación integral de las escaleras mecánicas. Desde el consistorio se admite que el mantenimiento es cada vez más costoso y complejo por la antigüedad de la instalación y por la dificultad para encontrar piezas de recambio. La administración municipal considera, en todo caso, imprescindible conservar esta infraestructura por su papel para salvar el fuerte desnivel entre la plaza de Sant Joan y el Canyeret.

Las escaleras entraron en servicio en junio de 1992, hace casi 34 años, y desde su puesta en marcha han sufrido averías de forma recurrente. Quienes trabajan o pasan por la zona recuerdan que no ha sido extraño que permanecieran días o incluso semanas sin funcionar. La diferencia ahora es la duración del último parón y la sensación de deterioro acumulado en uno de los accesos más utilizados hacia el entorno judicial del Canyeret.

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