La tuberculosis circula libre en la fauna salvaje pese a los 40 años de controles que soportan los rebaños del Pallars Sobirà

Ganaderos del Pirineo piden a la Generalitat actuar contra la tuberculosis en fauna salvaje. Buscan cambiar el estatus sanitario para evitar sacrificar rebaños por un caso y salvar la ganadería extensiva.

14 de mayo de 2026 a las 09:38h
La tuberculosis circula libre en la fauna salvaje pese a los 40 años de controles que soportan los rebaños del Pallars Sobirà
La tuberculosis circula libre en la fauna salvaje pese a los 40 años de controles que soportan los rebaños del Pallars Sobirà

Las organizaciones agrarias y varios ganaderos del Pallars Sobirà han pedido a la Generalitat que actúe sobre jabalíes, ciervos y otras especies de fauna cinegética para frenar la transmisión de tuberculosis al ganado extensivo. Reclaman análisis, vacunaciones y sacrificios selectivos ante el aumento de contagios detectados este año en Catalunya.

La tensión que denuncian está en el distinto trato sanitario entre el ganado y la fauna salvaje. Mientras las explotaciones pasan controles desde hace décadas, los ganaderos sostienen que no se están aplicando medidas equivalentes sobre los animales silvestres, pese a que la Generalitat ha verificado 18 contagios de tuberculosis en jabalíes y una docena se concentran en la provincia de Lleida.

Diez contagios en el Pirineo reactivan la presión del sector

De los 18 casos confirmados en jabalíes en lo que va de año, diez corresponden a comarcas del Pirineo. Esa concentración preocupa especialmente en zonas de ganadería extensiva como el Pallars Sobirà, donde el contacto indirecto entre fauna salvaje y rebaños forma parte del día a día en pastos y puntos de agua.

Xavier Ribera, presidente de la Federació d’Oví i Cabrum de Catalunya, resumió esa queja al comparar las exigencias que soportan las explotaciones con la respuesta sobre la fauna. El dirigente recordó que los rebaños del Pallars Sobirà arrastran controles sanitarios continuados desde hace más de 40 años.

"Hace más de 40 años que las explotaciones del Pallars Sobirà pasan controles sanitarios de tuberculosis, pero mientras los ganaderos cumplimos todas las exigencias no se aplican medidas suficientes para frenar los contagios de fauna salvaje" - Xavier Ribera, presidente, Federació d’Oví i Cabrum de Catalunya

Asaja, la federación y los ganaderos que se han sumado a la reclamación piden una intervención directa sobre jabalíes, ciervos y otras especies cinegéticas. Su propuesta incluye análisis, vacunaciones y sacrificios de animales infectados para reducir el riesgo de transmisión a las explotaciones de montaña.

El sector pide dejar la zona indemne para evitar el sacrificio de todo el rebaño

La reclamación no se limita al control de la fauna. Las organizaciones también solicitan que Catalunya deje de figurar como zona indemne de tuberculosis bovina, de modo que un contagio en una explotación no obligue a sacrificar a todos los animales del rebaño.

Con ese cambio, el sacrificio quedaría limitado a los ejemplares infectados. Los ganaderos entienden que el sistema actual castiga a explotaciones que ya cumplen con las revisiones sanitarias y que, además, operan en territorios donde la presencia de fauna salvaje añade un factor de riesgo que no controlan.

Francesc Bertran advirtió de las consecuencias económicas y demográficas que, a su juicio, tendría mantener los protocolos actuales en las comarcas de montaña. En su valoración, la continuidad de la ganadería extensiva en el Pirineo queda comprometida si no se adapta la respuesta sanitaria a la realidad del territorio.

Lázaro Moreno, ganadero extensivo, añadió otro frente de preocupación al alertar de que la fauna infectada puede contaminar captaciones de agua de pueblos de montaña. Pere Roqué, presidente de Asaja Catalunya, reclamó un plan específico de protección para la ganadería extensiva y vinculó esa demanda a otras presiones sobre las explotaciones, como las predaciones de osos y lobos.

Roqué defendió que la revisión del sistema debe priorizar a quienes sostienen actividad económica en las zonas de montaña. Su petición a la Generalitat pasa por modificar el estatus sanitario de Catalunya para que, cuando aparezca un positivo, solo se sacrifiquen los ejemplares infectados en la explotación afectada.

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