Los Mossos d'Esquadra detuvieron la madrugada del domingo a dos hombres de 23 y 41 años acusados de robar cobre en una instalación de cargadores para vehículos eléctricos en construcción en una estación de servicio de bonÀrea, en Guissona. Los arrestos llegaron después de varios robos en el mismo punto y de una semana de vigilancia conjunta con la Guardia Municipal y personal de seguridad.
El caso sitúa en el mismo foco dos movimientos opuestos. Mientras avanzan infraestructuras para la movilidad eléctrica, los ladrones buscan precisamente el cableado que debe hacerlas funcionar, en un momento en que el cobre ronda los 10 euros por kilo y ha disparado este tipo de sustracciones.
La vigilancia en Guissona acabó con dos detenidos en la A-2
La operación se activó tras los robos cometidos el viernes 15 y el lunes anterior en las obras de la gasolinera. Durante una semana, Guardia Municipal, vigilantes de seguridad y Mossos d'Esquadra mantuvieron controlado el entorno para detectar nuevos movimientos en la instalación.
Finalmente, un vigilante municipal identificó un vehículo relacionado con los hechos. Poco después, los agentes interceptaron el coche en la A-2 y trasladaron a los dos detenidos a la comisaría de Cervera.
Los investigadores vinculan a los autores con el uso de un Audi y de una furgoneta de renting para acceder a las obras y llevarse el cableado eléctrico. La investigación sigue abierta y, por ahora, no consta si hay más integrantes identificados en el grupo.
La Guardia Civil situó a la banda tras otros robos en Murcia y Valencia
La línea de investigación se amplió cuando la Guardia Civil contactó con las autoridades locales y apuntó que la misma banda ya había actuado en Murcia y Valencia. En ese grupo había cinco miembros identificados que, presuntamente, se habrían desplazado hasta la Segarra.
El aumento del valor del metal explica parte de la presión sobre este tipo de instalaciones. El cobre ha alcanzado máximos históricos de unos 10 euros por kilo y ese mercado ha coincidido con episodios que van más allá de una obra privada, como la oleada de robos de cobre que también ha tenido impacto en la red ferroviaria.
Uno de los casos recientes fue el retraso en Rodalies registrado el día 13 en Molins de Rei. Ese incidente se produjo en un contexto de incremento de sustracciones de cableado y otros materiales metálicos en distintos puntos de Cataluña.
Los robos también alcanzan granjas del Segrià y explotaciones agrícolas
La presión no se limita a la Segarra. En la provincia de Lleida, los Mossos d'Esquadra investigan además dos robos cometidos la semana pasada en granjas de Artesa de Lleida.
En esas explotaciones desaparecieron instalaciones de calefacción, cables, hierros, placas solares, baterías y bombas de presión de agua. El alcance del botín muestra que el interés no se centra solo en el cobre y conecta con los robos en explotaciones agrarias del llano de Lleida.
Además, Unió de Pagesos ha alertado de un aumento de robos en varias explotaciones agrícolas del Segrià. Los dos detenidos por el caso de Guissona tienen 23 y 41 años y quedaron trasladados a la comisaría de Cervera tras ser interceptados en la A-2.