El grupo El Cachondeo mantiene su presencia en la Colla del Caracol cuatro décadas después de su fundación, con una estructura que sigue muy vinculada a la familia que lo puso en marcha a principios de los años ochenta. La agrupación, legalizada en 1983, reúne ahora a unas 130 personas y ha participado en todas las ediciones de la fiesta.
Su continuidad descansa en una fórmula poco habitual en entidades que crecen con el paso del tiempo. Mientras amplía el número de integrantes, la dirección y buena parte de su memoria interna siguen en manos de varias generaciones de una misma familia, que cada año homenajea a los fundadores para conservar el legado del grupo.
Mariona Genís preside desde hace siete años una peña de 130 personas
Mariona Genís, actual presidenta y tercera generación al frente de El Cachondeo, asumió la presidencia hace siete años después de la etapa de su padre como capitán de la agrupación. La junta directiva está formada en su mayoría por miembros de la misma familia, entre ellos primos y hermanos.
Dentro de la peña, la familia Lozano sigue siendo una de las más antiguas y numerosas. Ese peso familiar enlaza con el origen del grupo, creado por un grupo de amigos aficionados a las excursiones, las acampadas y el deporte.
La agrupación quedó legalizada en 1983 y desde entonces ha estado presente en todas las ediciones de la Colla del Caracol. Ese recorrido ha permitido mantener una continuidad interna entre fundadores, hijos y nietos.
La memoria de Vicky e Isidoro sigue marcando los preparativos
Genís sitúa una parte de esa continuidad en el papel de sus abuelos, Vicky e Isidoro, a quienes identifica como dos de los fundadores del grupo. La presidenta recuerda que su abuela asumía buena parte de la preparación de la fiesta meses antes de cada edición.
"Mi abuela Vicky y mi abuelo Isidoro fueron unos de los fundadores del grupo. La Vicky era el alma de los preparativos; meses antes nos llamaba a todos los primos para escoger la tela de las batas y después las cosía a mano para cada uno de nosotros. También hacía el alioli de las comidas para que todos nos oyéramos como casa" - Mariona Genís, presidenta de El Cachondeo
Ese recuerdo convive con una vida de grupo construida desde la infancia en La Conya, donde varias familias compartían espacio durante la celebración. La presidenta enmarca ahí una parte del vínculo que todavía conserva la peña entre sus miembros más veteranos y los más jóvenes.
"Hemos crecido todos juntos en La Conya. Todavía recordamos cuándo nuestros padres colocaban los carros uno al lado del otro porqué nos hiciéramos compañía mientras ellos disfrutaban de la fiesta" - Mariona Genís, presidenta de El Cachondeo
Las familias de la agrupación mantienen además un homenaje anual a los fundadores. El acto forma parte de la transmisión interna de una peña que nació a principios de los años ochenta, se legalizó en 1983 y hoy reúne a aproximadamente 130 personas.