El apagón obligó al restaurante Aurora a reorganizar su actividad sobre la marcha y dejó un balance de pérdidas relevantes, tanto por la interrupción del servicio como por los daños en parte del material y del producto almacenado. La responsable del establecimiento, Mònica Forcada, relata que el equipo tuvo que improvisar sin electricidad para intentar mantener la actividad.
Servicio limitado y cocina adaptada a la falta de suministro
Durante el corte, la plantilla rehízo el funcionamiento habitual del local con los medios disponibles. Forcada explica que se vieron obligados a reorganizar las comidas con medios limitados mientras las neveras y los congeladores quedaban inutilizados, una situación que afectó de lleno a la conservación de alimentos y al ritmo normal del restaurante.
"Las pérdidas fueron importantes" - Mònica Forcada, responsable del restaurante Aurora
Ante la imposibilidad de trabajar con normalidad, el negocio optó por ofrecer comidas para aprovechar los productos que todavía podían utilizarse. Aun así, la responsable del restaurante admite que la facturación fue irrelevante durante esas horas.
Problemas para cobrar y daños en equipos
Uno de los principales contratiempos fue el cobro a los clientes. El establecimiento tuvo problemas para pasar cuentas durante el apagón y la situación se complicó todavía más por la imposibilidad de cobrar con tarjeta. Esa circunstancia obligó al restaurante a confiar en sus clientes en un momento de máxima incertidumbre operativa.
Forcada también apunta a las consecuencias materiales del corte. Además de la pérdida de ingresos por la interrupción del servicio, el restaurante ha detectado daños en equipos de refrigeración y pérdidas de género que no pudo conservarse por la falta de suministro. El episodio dejó así un impacto directo en la caja del negocio y también en su capacidad de trabajo inmediata.