Los Agents Rurals han instalado cámaras de vigilancia en espacios protegidos de Lleida para tratar de identificar a los autores de actos vandálicos contra la señalización ambiental. La medida afecta a puntos como los Secans del Segrià, Utxesa o la reserva de Mas de Melons, donde en los últimos meses han aparecido destruidos cerca de una veintena de carteles informativos.
La decisión llega después de que los agentes no hayan podido detectar ni denunciar hasta ahora a ningún infractor. Esa falta de resultados ha llevado a situar cámaras en puntos estratégicos como la única vía que los responsables del operativo consideran eficaz para poner nombre a los autores de los daños.
Los Agents Rurals no han podido denunciar a ningún infractor
La secuencia se repite cada vez que aparece una señal dañada. Los Agents Rurals avisan a los responsables del espacio protegido para que repongan el cartel, o bien son las propias entidades gestoras las que alertan de los desperfectos y los agentes levantan acta.
En ese contexto, la vigilancia se ha reforzado en enclaves donde los ataques han afectado a equipamientos ambientales de uso público. Entre los espacios señalados figuran los Secans del Segrià, Utxesa y Mas de Melons, todos ellos sometidos en los últimos meses a episodios de destrucción de carteles.
Hasta ahora, cerca de una veintena de carteles han quedado destruidos en estos espacios protegidos de Lleida. La colocación de cámaras busca obtener imágenes que permitan identificar a los responsables en lugares concretos donde los daños se repiten.
La instalación de cámaras abrió en abril una queja de Unió de Pagesos
El uso de estos dispositivos ya generó controversia en primavera. En abril, Unió de Pagesos denunció la instalación de una cámara trampa en Mas de Melons y sostuvo que este tipo de aparatos debe destinarse al control de fauna y no a la vigilancia de personas.
Los Agents Rurals respondieron entonces que, además de las cámaras que instala el propio cuerpo, hay otros dispositivos repartidos en distintos puntos de los que desconocen la procedencia. Ese elemento añadió incertidumbre sobre qué sistemas estaban operativos en la zona y con qué finalidad.
Durante estos meses, además, el cuerpo intensifica la vigilancia en el medio natural por el seguimiento del urogallo, un ave en peligro de extinción. Ese refuerzo coincide con la primavera, cuando los agentes aumentan la presencia y el control sobre espacios sensibles desde el punto de vista ambiental.
La denuncia de Unió de Pagesos se produjo en abril por una cámara trampa colocada en Mas de Melons, mientras los Agents Rurals mantenían en paralelo el seguimiento reforzado del urogallo durante la primavera.