La carretera LV 9047, principal acceso a Gerb, reabrió ayer por la tarde después de permanecer cerrada cerca de dos meses por un desprendimiento de grandes rocas registrado el 24 de enero. La incidencia obligó a cortar la vía por seguridad y también afectó a la línea eléctrica del municipio.
La reapertura se produjo una vez los técnicos de Carreteras de la Diputación completaron casi toda la actuación prevista en la ladera. La intervención, valorada en unos 500.000 euros, se ha centrado en un macizo de 80 metros de altura del que cayeron piedras de hasta 25 metros cúbicos.
Trabajos en la ladera para reducir el riesgo
Las obras han permitido fijar la cima del talud y reducir el riesgo de nuevos desprendimientos. En la parte superior se han instalado mallas metálicas y anclajes de más de 25 metros de profundidad para reforzar la estabilidad del terreno.
A partir del lunes habrá cortes intermitentes en la carretera para rematar los trabajos de seguridad pendientes. La alcaldesa de Os de Balaguer, Estefanía Rufach, ha precisado que la vía no se dará por plenamente normalizada hasta que quede garantizada la ausencia de riesgo.
"Serán cortes puntuales durante la semana hasta finalizar del todo la mejora del talud" - Estefanía Rufach, alcaldesa de Os de Balaguer
La apertura total dependerá de que desaparezca el peligro
Rufach ha explicado que, aunque el riesgo se ha rebajado al máximo, todavía quedan remates en las estructuras metálicas colocadas en la zona afectada. Esas estructuras son el doble de grandes que las que había cuando se produjo el desprendimiento, un refuerzo que busca consolidar de forma definitiva este acceso viario a Gerb.
La previsión municipal pasa por mantener la circulación abierta con afectaciones puntuales mientras se terminan las últimas tareas en la ladera. La carretera quedará completamente abierta cuando los técnicos den por asegurado el talud y descarten nuevos episodios de inestabilidad.