La Audiencia de Lleida ha abierto juicio oral contra el joven acusado de asesinar a un taxista en el barrio de La Bordeta, un crimen cometido en la madrugada del 10 de abril de 2022 que causó una fuerte conmoción en la ciudad. La vista se celebrará con jurado popular entre el 6 y el 13 de noviembre.
Este viernes está prevista la elección de 36 posibles candidatos al jurado. De ese grupo saldrán las 11 personas que serán designadas la semana anterior al inicio del juicio.
Peticiones de pena y posición de las partes
La Fiscalía reclama 22 años y medio de prisión y cinco años de libertad vigilada por un presunto delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. La acusación particular, que representa a la familia de la víctima, eleva la petición a 23 años de cárcel y ocho años de libertad vigilada. La defensa, por su parte, solicita la absolución.
En el banquillo se sentará J.D.C.G., vecino de la Mariola y de 25 años en el momento de los hechos. Las acusaciones sostienen que subió al taxi de M.E.S., de 43 años, a la 1.48 horas en Blondel y que se colocó en la parte trasera del vehículo. Siempre según esa tesis, indicó al conductor que lo llevara a un punto indeterminado de La Bordeta.
La secuencia de la madrugada del crimen
Las acusaciones mantienen que, unos diez minutos después, cuando el taxi circulaba por la calle Sifó, el acusado actuó de forma inesperada y sorprendió al conductor. Le atribuyen haberle asestado 27 puñaladas dentro del vehículo.
El taxista consiguió salir del coche, aunque se desplomó poco después. Fue trasladado al hospital, donde finalmente murió a consecuencia de las heridas.
Tras la agresión, el presunto autor huyó y, siempre según la investigación, arrojó el cuchillo en un contenedor situado en la calle Extremadura. En esa arma se localizaron restos de ADN de la víctima y del investigado.
La investigación de los Mossos
Los Mossos d'Esquadra detuvieron al presunto autor un año y medio después del crimen, al término de una investigación que puso el foco en un cuchillo de uso profesional adquirido por una empresa cárnica de Ponent.
Las pesquisas situaron también en el centro de la investigación a un empleado que había trabajado en esa empresa hasta un mes antes de los hechos. Los investigadores lo vincularon a imágenes captadas por una cámara próxima a la parada de taxi y a otra secuencia en la que aparecía corriendo cerca del lugar del crimen.
El perfil genético del investigado se obtuvo a partir de una lata que tiró a la basura, un elemento que permitió su cotejo con los vestigios hallados en el arma. Con ese material, y a la espera de lo que determine el jurado popular en noviembre, la causa entra ahora en su fase decisiva en la Audiencia de Lleida.