Una vecina de Salt ha sido sancionada cuatro veces con un total de 800 euros por dar comida y agua a palomas en la plaza de la Llibertat, una práctica prohibida por la ordenanza municipal. La afectada, Concepció Villalonga, explica que los hechos se remontan a la primavera de 2024, cuando fue captada por cámaras de seguridad y, según su relato, denunciada por algún vecino de la zona.
Villalonga paseaba a diario por este punto del municipio y allí también alimentaba a las aves. En la plaza hay un cartel que prohíbe expresamente dar de comer a las palomas, aunque la vecina sostiene que no se había fijado en esa señalización y que desconocía la normativa local.
Dos sanciones por comida y otras dos por agua
La vecina recibió dos multas de 200 euros cada una por dar comida a las palomas. Al abonarlas a los pocos días, el importe quedó reducido a 160 euros por sanción. Además, le han impuesto otras dos multas de 200 euros cada una por dar de beber a las aves.
Según su versión, durante agosto del año pasado las fuentes del municipio no echaban agua y ella dejó un recipiente para que las palomas pudieran beber. También asegura que, si paga estas últimas sanciones dentro del plazo fijado, se le aplica una rebaja de 80 euros en cada una.
Alegaciones por su situación económica
Villalonga ha presentado alegaciones para pedir, al menos, el fraccionamiento del pago. En ese escrito mantiene que no es reincidente, que desconocía la ordenanza y que siempre ha intentado cumplir la normativa municipal. La afectada percibe un subsidio mensual de menos de 500 euros.
La ordenanza de Salt prohíbe alimentar a las palomas porque puede provocar una reproducción incontrolada y porque sus excrementos pueden generar problemas de insalubridad y dañar edificios y mobiliario urbano. La infracción por dar de comer a estas aves puede llegar a los 750 euros.
Una práctica perseguida desde hace años en Salt
El Ayuntamiento de Salt ya detectó en 2017 al menos diez puntos del municipio donde se alimentaba a palomas e impulsó una campaña para intentar erradicar esta conducta. La cuestión volvió a aflorar el verano pasado, cuando la Asociación de Vecinos de la Massana denunció públicamente que algunos residentes seguían dando comida a estas aves y difundió imágenes en las que se veía a personas alimentándolas y a pájaros comiendo grandes cantidades de pan.
"Esta práctica nos perjudica a todos" - Asociación de Vecinos de la Massana
El caso de la plaza de la Llibertat vuelve a poner el foco en una conducta sancionable en Salt y en el alcance económico que puede tener para quien incumpla una prohibición que el municipio lleva años intentando frenar.