Tener mascotas frena el acceso a un alquiler en l'Empordà pese a contar con 800 euros de nómina fija

Una pareja con contratos fijos y 800 euros de presupuesto lleva un año sin alquiler en l'Empordà por la tenencia de sus perros, la competencia y la falta de oferta real.

01 de junio de 2026 a las 13:06h
Tener mascotas frena el acceso a un alquiler en l'Empordà pese a contar con 800 euros de nómina fija
Tener mascotas frena el acceso a un alquiler en l'Empordà pese a contar con 800 euros de nómina fija

Encontrar un alquiler estable en l'Empordà se ha convertido en una carrera de fondo incluso para quienes tienen trabajo fijo. Aicha Tarik Gascón, de 20 años, y su pareja, de 27, llevan más de un año buscando piso en la comarca sin éxito, pese a contar con contratos indefinidos e ingresos estables.

La principal contradicción de su caso aparece en las condiciones que sí cumplen y en el motivo por el que siguen fuera del mercado. Pueden asumir hasta 800 euros al mes, una cantidad que roza la mitad de sus ingresos conjuntos, pero la tenencia de dos perros les ha cerrado puerta tras puerta en municipios como Figueres, Roses, L’Escala, Ventalló, Vilabertran y Vilafant.

La búsqueda se extendió a seis municipios y a trayectos de hasta 50 minutos

La pareja trabaja en Castelló d’Empúries y Empuriabrava, de modo que ha ampliado el radio de búsqueda para no renunciar a un alquiler permanente. Esa decisión les obliga a aceptar desplazamientos de cuarenta o cincuenta minutos si finalmente encuentran vivienda fuera de su entorno más inmediato.

Aicha Tarik Gascón, trabajadora sociosanitaria, resume así esa situación.

"No buscamos lujo. Solo queremos un lugar donde vivir" - Aicha Tarik Gascón, trabajadora sociosanitaria

La competencia por los pisos disponibles añade otra barrera. Muchos inmuebles se alquilan antes de que los interesados puedan visitarlos, y eso les ha llevado a pedir días libres en el trabajo sin la seguridad de llegar siquiera a ver la vivienda.

En Empuriabrava, donde una parte importante del parque residencial está en manos de segundas residencias o se destina a estancias temporales, la oferta para vecinos que buscan un domicilio habitual ha caído con fuerza. Esa limitación reduce todavía más las opciones cerca de sus puestos de trabajo.

Los propietarios exigen ingresos altos y rechazan a la pareja por sus dos perros

Las condiciones de acceso se repiten en buena parte de los contactos que han mantenido. Les piden nóminas de los últimos seis meses, contrato indefinido, ingresos equivalentes al triple del alquiler y el pago de varias fianzas junto a comisiones de agencia.

La pareja sostiene que, cuando rechaza abonar conceptos que considera ilegales, la respuesta suele ser la misma. Poco después les comunican que el piso ya está alquilado.

El veto por las mascotas ha sido constante incluso cuando han ofrecido seguros para cubrir posibles desperfectos. Aicha Tarik Gascón convive con dos perros, una mezcla de border collie y mastín, y rechaza desprenderse de ellos para acceder a una vivienda.

"No puedes abandonar a tu perro porque no encuentras piso. Tienes la responsabilidad de un ser, no lo puedes dejar a la mínima complicación" - Aicha Tarik Gascón, trabajadora sociosanitaria

Su pareja, trabajador del sector servicios, también ha verbalizado el desgaste de esa búsqueda. "Es una pena tener que luchar tanto por una cosa tan básica como un techo donde vivir", afirma.

Un anuncio de 650 euros acabó siendo una buhardilla donde no podían estar de pie

No todos los problemas aparecen al firmar. En una de las visitas acudieron a un piso anunciado por 650 euros al mes, con dos habitaciones y 60 metros cuadrados, y se encontraron con un espacio muy pequeño, con escaleras estrechas, techo bajo y buhardillas en las que no podían mantenerse erguidos.

También han detectado anuncios fraudulentos con fotografías atractivas y precios asumibles que terminan exigiendo pagos previos a través de plataformas de reservas vacacionales. Ese filtro obliga a desconfiar incluso de las ofertas que encajan en su presupuesto.

Tras más de un año de búsqueda, la pareja ya contempla una salida que no formaba parte de sus planes. Valora comprar una vivienda antigua, pedir una hipoteca y reformarla, aunque ambos tienen menos de 30 años y pocos ahorros, después de haber fijado su tope de alquiler en 800 euros mensuales.

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