Temps de Flors volvió a llenar Girona de visitantes, sobre todo durante el segundo fin de semana, pero ese movimiento no se tradujo de forma directa en ventas para las tiendas del centro. La afluencia se concentró en el Barri Vell y en el eje comercial, con miles de personas que acudieron a pasear, ver los montajes florales y comer.
Ahí aparece la principal paradoja del festival para el comercio local. Aunque la ciudad recibe una gran cantidad de público, una parte minoritaria entra a comprar en los establecimientos. “La gente no viene a comprar”, resumió Mercè Ramírez de Cartagena, presidenta de Girona Centre Eix Comercial.
El segundo fin de semana llevó más público, pero no más compras
La restauración sí nota un impacto alto durante los días del certamen, mientras que para las tiendas el retorno es más indirecto. El paso constante de visitantes convierte Girona en un escaparate, pero no garantiza consumo inmediato en los negocios.
Ramírez de Cartagena defendió que ese efecto puede notarse más adelante, cuando parte de quienes descubren la ciudad durante el festival regresan en fechas con menos aglomeraciones. En ese sentido, sostuvo que cuando se mueve tanta gente por la ciudad, es una manera de que la gente vuelva.
La dinámica comercial, de hecho, cambia antes del inicio de Temps de Flors. Muchos residentes adelantan sus compras para evitar las concentraciones de gente en el Barri Vell y en el eje comercial, lo que desplaza parte de la actividad a los días previos.
"La semana antes trabajamos mucho más de lo normal" - Mercè Ramírez de Cartagena, presidenta, Girona Centre Eix Comercial
El comercio pidió más reconocimiento para la semana de montaje
La presidenta de la entidad también puso el foco en el trabajo altruista que hace posible buena parte de las instalaciones florales. A su juicio, la semana de montaje merece más reconocimiento dentro del conjunto del evento, porque concentra un esfuerzo decisivo antes de la apertura al público.
De cara a próximas ediciones, el sector plantea estudiar si algunos elementos florales pueden mantenerse unos días más en puntos concretos de la ciudad para alargar el impacto visual del certamen. Esa opción, no obstante, presenta dificultades de mantenimiento.
Antes del arranque del festival, otro de los factores que preocupaba al comercio era la huelga de limpieza. Ramírez de Cartagena afirmó que su prolongación habría sido un drama en los días de más afluencia y valoró que el conflicto quedara resuelto antes del tramo final de mayor concentración de visitantes.