La escuela Jaume Vicens Vives de Roses ha registrado 39,1 grados en las aulas de infantil, la temperatura más alta medida en las comarcas gerundenses por la plataforma Aules que cremen. El dato sitúa al centro muy por encima de otros equipamientos educativos de Girona que también han superado los 30 grados en plena recta final de curso.
La situación choca con la normativa estatal de prevención de riesgos laborales, que fija entre 17 y 27 grados la temperatura para trabajos sedentarios. En esas aulas, sin embargo, a las ocho y media de la mañana ya se alcanzan los 30 grados y el profesorado ha tenido que adaptar la jornada para intentar aliviar el calor de los alumnos.
Las aulas de infantil de Roses llegaron a 39,1 grados
Meritxell Marí, directora del centro, sostiene que el problema no es nuevo y que se repite cada año. Las aulas de infantil están construidas sobre una claraboya que actúa como un invernadero y eleva la temperatura hasta una horquilla de entre 35 y 39 grados.
"Queremos educar, pero con estas temperaturas nos tenemos que limitar a sobrevivir" - Meritxell Marí, directora de la escuela Jaume Vicens Vives de Roses
Durante años, la escuela ha remitido informes al Departament d'Educació y al Ayuntamiento de Roses. La respuesta, explica Marí, se ha limitado al envío de ventiladores básicos, recomendaciones para bajar persianas y la renovación de algunas ventanas.
A primera hora del día, el calor ya condiciona la actividad ordinaria. El profesorado moja la cabeza de los alumnos de infantil y saca de forma constante a los de primaria para que puedan refrescarse.
La dirección adelantó parte del temario ante la situación de final de curso, aunque todavía quedan exámenes y evaluaciones pendientes. Marí añade que el centro intenta sostener la atención a los menores y la actividad lectiva al mismo tiempo.
"Con 39 grados, los adultos se negarían a ir a trabajar pero, en cambio, nadie hace nada para evitar que los niños estén encerrados en un aula a 39 grados" - Meritxell Marí, directora de la escuela Jaume Vicens Vives de Roses
Otros siete centros gerundenses también superaron los 30 grados
La plataforma Aules que cremen recoge más casos en las comarcas gerundenses. El instituto de La Jonquera alcanzó 33,6 grados, el instituto Vallvera de Salt llegó a 33 y el instituto de Vilablareix marcó 32,1.
También rebasaron ese umbral la escuela El Bosc de la Pabordia de Girona con 31,8 grados, el instituto Olivar Gran de Figueres con 31,7, el instituto La Bisbal de La Bisbal d'Empordà con 31,5 y el instituto de Celrà con 31. La comparación deja a Roses como el caso más extremo de la lista.
Marí vincula el problema a la falta de inversión acumulada en edificios educativos antiguos, con mal aislamiento, humedades y goteras. La directora resume el efecto de esas deficiencias con otra advertencia directa.
"No se puede aprender con el cerebro tan caliente" - Meritxell Marí, directora de la escuela Jaume Vicens Vives de Roses
Las Associacions Federades de Famílies d'Alumnes de Catalunya reclaman a la Generalitat de Catalunya una respuesta que garantice sistemas de climatización sin improvisación. La entidad advierte de que el calor extremo afecta tanto a la salud del alumnado como a su rendimiento académico.
Marí recordó además que todavía queda un mes de clases con exámenes y evaluaciones pendientes en un centro donde las aulas de infantil ya llegan a 30 grados a las ocho y media de la mañana.