La Universitat de Girona prohíbe desde hoy de forma explícita el uso, el intento de uso y la simple tenencia de dispositivos electrónicos que puedan facilitar ayuda externa durante exámenes y otras pruebas de evaluación. El cambio afecta a la normativa de grado y máster y ya está en vigor tras su aprobación en el Consell de Govern.
La universidad ha dado este paso después de abrir los primeros expedientes a estudiantes que presuntamente recurrieron a sistemas tecnológicos en pruebas evaluables. La modificación endurece el marco disciplinario en un momento en que la UdG ya había detectado casos, de modo que la nueva redacción no solo prevé el fraude consumado, sino también la mera posesión de herramientas capaces de conectar con agentes externos.
La UdG castiga con un cero cualquier fraude detectado en exámenes, TFG o TFM
El nuevo redactado del artículo 21 de la Normativa reguladora de los procesos de evaluación y calificación de los estudios de grado y de máster considera fraude la utilización, el intento de utilización o la tenencia de cualquier sistema, dispositivo o tecnología que permita o pueda permitir al alumnado ponerse en contacto con agentes externos o recibir ayuda no autorizada.
La misma modificación incluye también como fraude cualquier modalidad de copia de los ejercicios exigidos en la evaluación de una asignatura. La consecuencia académica será automática cuando la universidad detecte esa conducta en una prueba de evaluación, un trabajo final de grado o un trabajo final de máster.
En esos casos, la UdG impondrá el suspenso de la prueba con una calificación de cero. Esa penalización académica no cierra la vía disciplinaria.
Además del cero, la universidad puede abrir un procedimiento al amparo de la Ley de Convivencia Universitaria. Ese expediente puede acabar en sanciones que van desde suspender la asignatura hasta la expulsión temporal del estudiante.
La universidad prepara detectores de radiofrecuencia para todos sus centros
La UdG trabaja ahora en una normativa común para detectar fraude académico mediante dispositivos de radiofrecuencia. También prevé adquirir esos detectores para todos sus centros.
Con este cambio, la universidad quiere reforzar la igualdad de oportunidades entre estudiantes, proteger la credibilidad del sistema de evaluación y frenar nuevas formas de copia asociadas a tecnologías digitales.
La modificación que ha entrado en vigor hoy fue aprobada por el Consell de Govern y llega después de que la universidad ya hubiera abierto los primeros expedientes por el presunto uso de sistemas tecnológicos en pruebas de evaluación.