Los residentes de los antiguos pabellones militares de La Seu d'Urgell urgen una intervención administrativa para salvar un inmueble edificado en 1953. La estructura actual presenta deficiencias graves que comprometen la habitabilidad y accesibilidad de las viviendas.
La comunidad necesita 1,5 millones de euros únicamente para instalar los diez ascensores que dotarían de accesibilidad al bloque. Esta cifra se suma a los 180.000 euros requeridos para reparar la fachada deteriorada.
Una manzana con cien familias afectadas
El complejo ocupa una manzana entera junto al barrio de Santa Magdalena y se organiza mediante diez escaleras independientes. En su interior habitan un centenar de familias, mientras que dos viviendas permanecen cerradas bajo titularidad estatal.
La presidenta de la comunidad, Pili Gómez, advierte que la situación económica de muchos vecinos es precaria. La falta de recursos propios impide asumir las obras necesarias para mantener el edificio en condiciones dignas.
"Las condiciones económicas de muchas de las familias que viven en los pabellones no son favorables" - Pili Gómez, presidenta de la comunidad
La urgencia trasciende lo estético o estructural. Un vecino con discapacidad depende de la instalación de un elevador para poder salir de su domicilio con autonomía.
El ayuntamiento deriva la responsabilidad
La junta de propietarios propuso al consistorio declarar el edificio como Bien Cultural de Interés Local para facilitar ayudas. El alcalde Joan Barrera rechazó esta vía al considerar insuficiente el apoyo municipal disponible.
"No sería suficiente" - Joan Barrera, alcalde de La Seu d'Urgell
El ejecutivo local ha decidido trasladar la problemática a otras administraciones superiores para intentar captar financiación externa. Mientras tanto, el ayuntamiento solo ha garantizado la colocación de papeleras y bancos en el patio interior.
La incertidumbre sobre quién asumirá el coste de la rehabilitación mantiene a los vecinos en una espera sin plazo definido. Las grietas en la fachada y la falta de ascensores continúan siendo la realidad diaria de quienes habitan estos pabellones.