El Ajuntament de Girona ha iniciado obras de emergencia en la plaça de Catalunya para apuntalar una estructura subterránea con deterioro avanzado en un tercio de sus 340 vigas. La intervención, adjudicada a Dapecsa por más de 400.000 euros, busca evitar el cierre de uno de los puntos centrales de la ciudad.
La tensión está en que la plaza seguirá abierta, pero con una solución temporal sobre una base que los técnicos municipales consideran irrecuperable. El temporal Harry, registrado los días 19 y 20 de enero con un caudal de 342 metros cúbicos por segundo a la altura del pont de Pedra, aceleró la decisión por motivos de seguridad estructural.
Harry precipitó unas obras que buscan evitar el cierre de la plaza
Josep Bayarri, ingeniero municipal de caminos, canales y puertos del Ajuntament de Girona, sitúa el punto de inflexión en la inspección posterior al episodio de lluvias. La revisión confirmó que el estado real era peor del previsto y obligaba a actuar de inmediato.
"La estructura tenía sus patologías, pero, una vez viene el Harry y haces la inspección, ves que hay que actuar. O actúo ahora o tengo que cerrar la plaza." - Josep Bayarri, ingeniero municipal de caminos, canales y puertos, Ajuntament de Girona
La plaza se construyó hace seis décadas, después de las inundaciones de octubre de 1962, y la normativa de estructuras de 2021 obliga a la administración a conservar tanto la estructura como las vigas. En la revisión municipal aparecieron daños en el hormigón y en el hierro en alrededor de un tercio de los elementos subterráneos.
Bayarri añadió que la plaza tiene una patología irrecuperable y que el problema va más allá de los desprendimientos visibles. El diagnóstico técnico descarta que el refuerzo resuelva el estado de fondo de la infraestructura.
El refuerzo tendrá una vida útil máxima de diez años
El gobierno municipal plantea la obra como una medida de contención. Sergi Font, teniente de alcalde y concejal de Transición Ecológica y Área Urbana por Guanyem, compara el refuerzo con una solución que permite ganar tiempo, pero no reparar la base dañada.
"Siempre pongo el ejemplo de que lo que estamos haciendo es ponerle muletas a la plaza. A la plaza no le estamos curando el hueso, el hueso seguirá roto. Estamos poniendo unas muletas que pueden aguantar cinco años, diez años, como decía Josep Bayarri. Podemos ir con muletas, pero no estamos curando la plaza." - Sergi Font, teniente de alcalde y concejal de Transición Ecológica y Área Urbana, Ajuntament de Girona
Los trabajos de refuerzo tienen una duración estimada de hasta diez años. A partir de ese horizonte, el equipo de gobierno deberá valorar si resulta viable una reforma integral de la plaça de Catalunya con prioridad para los peatones.
El debate sobre la infraestructura se cruza además con el comportamiento del riu Onyar en el centro urbano. Anna Ribas, catedrática de geografía y ciencias ambientales de la Universitat de Girona, ya definió en octubre de 2022 el Onyar como un río urbano encarcelado y la plaza como un tapón.
En paralelo, el Ajuntament de Girona y la Agència Catalana de l'Aigua mantienen reuniones para evaluar los riesgos de inundabilidad en la ciudad, con atención al sistema Ter-Onyar y a la isla del Ter en Pedret. Pocos días antes del temporal Harry, el consistorio retiró sedimentos del cauce del río y el equipo de gobierno considera que esa actuación ayudó a reducir el riesgo durante ese episodio.
La obra de emergencia, adjudicada a Dapecsa por un importe superior a 400.000 euros, se centra en reforzar las vigas dañadas para mantener abierta la plaça de Catalunya.