Dos incendios declarados este martes en las naves abandonadas de la antigua fábrica Simon, en el carrer Barcelona de Girona, obligaron a movilizar a Bombers, el SEM, la Policía Municipal y los Mossos d'Esquadra. El primero se detectó hacia las tres de la madrugada y el segundo, pocas horas después, poco antes de las siete de la tarde. En ambos casos fue necesario desalojar a las personas que estaban en el interior del edificio.
Primer fuego de madrugada con cinco atendidos por humo
El primer aviso llegó de madrugada. Hasta la antigua Simon se desplazaron ocho dotaciones de Bombers, que al llegar encontraron un incendio ya desarrollado y con dos focos en el interior de la nave. Las llamas afectaban a un antiguo montacargas y se desplazaban hacia la planta baja del inmueble.
El fuego obligó a desalojar a diez personas que se encontraban dentro del edificio. El SEM atendió a cinco personas por inhalación de humo, aunque ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Una vez completadas las tareas de ventilación y asegurado el espacio, los desalojados pudieron volver a entrar.
Nuevo incendio por la tarde en la segunda planta
La segunda actuación se produjo poco antes de las siete de la tarde. En esta ocasión, Bombers fue alertado porque ardía un colchón en la segunda planta del edificio. A la llegada de los equipos, comprobaron que el humo también afectaba a la segunda y la tercera planta.
El segundo incendio forzó un nuevo desalojo de unas quince personas que todavía permanecían en el interior de las naves. La intervención se resolvió en media hora y no hubo heridos.
"El servicio ha durado media hora y tampoco en este segundo fuego se han registrado heridos" - Bombers
Una vez finalizada la actuación, todos los desalojados pudieron regresar al inmueble.
Un espacio pendiente de desalojo definitivo
Las naves abandonadas de la antigua Simon arrastran desde hace meses una situación conflictiva. A principios de marzo, el Ayuntamiento de Girona aprobó iniciar el proceso para desalojar a 25 personas sin hogar que pernoctan habitualmente en el recinto. El consistorio quiere liberar el espacio para acometer su reforma, ya que allí debe construirse el nuevo instituto Comtessa Ermessenda.
Cuando se apruebe el desalojo definitivo, las personas afectadas dispondrán de diez días hábiles para abandonar el inmueble, aunque podrán presentar alegaciones. En los últimos meses, la situación en estas naves del carrer Barcelona ya había generado quejas vecinales, varios incendios e intervenciones policiales, un contexto al que ahora se suman estos dos nuevos fuegos en una misma jornada.