Los cuerpos de seguridad han desalojado este lunes por la mañana el bloque ocupado de los números 13 y 15 de la ronda Ferran Puig de Girona, en una actuación conjunta de Mossos d'Esquadra y Policía Municipal de Girona. El operativo ha arrancado a partir de las diez, cuando los agentes han empezado a acceder a las distintas puertas del edificio para sacar a todos los ocupantes.
Durante la intervención, al menos diez vehículos policiales han ocupado uno de los carriles de circulación de la ronda Ferran Puig. El desalojo se ha ejecutado de forma global y simultánea, sin limitarse a pisos concretos, y después se han tapiado de manera provisional varios accesos para evitar nuevas entradas.
Desalojo por riesgo inminente
El alcalde de Girona, Lluc Salellas, ha atribuido la actuación a una situación de emergencia y a un riesgo inminente en materia de seguridad y salubridad. Informes municipales y de Bombers advertían de un riesgo muy alto para la salud y para la vida de los habitantes del bloque y también para el vecindario del entorno.
La situación se agravó el viernes pasado, cuando uno de los inmuebles de la tercera planta tuvo que ser acordonado después de un incendio. A raíz de ese fuego, algunos de los pisos ya habían quedado vacíos.
Un edificio vacío desde hace décadas y ocupado desde el verano
El inmueble llevaba en desuso cerca de cuarenta años y cuenta con unos cuarenta pisos. Todos ellos fueron ocupados en el verano de 2024. En el edificio convivían perfiles muy distintos. Algunas personas entraron, según un testimonio, por necesidad, mientras que otras lo utilizaban como refugio o como lugar de paso tras cometer presuntos hechos delictivos.
El teniente de alcaldía y concejal de Transición Ecológica y Área Urbana, Sergi Font, ha explicado que en el bloque había tres tipos de perfiles. Entre ellos, ha situado a las familias vulnerables.
"Por un lado, el de las familias vulnerables" - Sergi Font, Ayuntamiento de Girona
El Ayuntamiento tiene identificadas tres familias en esta situación y prevé darles una atención más personalizada para buscar una salida. Font ha señalado que se trata de familias que no han tenido opción de acceder a una vivienda convencional y ha avanzado que se les ofrecerá una alternativa habitacional temporal. También ha indicado que entre los ocupantes había personas en proceso de regularización y otras vinculadas a presuntos hechos delictivos.
El concejal ha añadido que en el bloque había mucha movilidad y que algunas personas que estaban allí la semana pasada ya no seguían en el edificio este lunes.
Limpieza, desinfección y tapiado total
El concejal de Urbanismo de Proximidad, Lluís Martí, ha lamentado que el inmueble ha quedado muy afectado en su interior por las ocupaciones y por la forma de vida que se desarrollaba dentro. Las próximas actuaciones incluyen una limpieza, una desinfección integral y trabajos para tapiar absolutamente todas las aberturas que permitan nuevas ocupaciones.
Martí ha precisado que estas tareas corresponden a la propiedad, aunque el Ayuntamiento ha intervenido de forma subsidiaria para acelerar el proceso. Una parte de la propiedad ya había dado autorización y se estaba a la espera de la otra. La previsión municipal es completar el resto de actuaciones a lo largo de esta semana.
El mismo edil ha lamentado que Girona y otras ciudades tengan que afrontar situaciones derivadas de ocupaciones y delincuencia, y ha sostenido que el Ayuntamiento ha intentado actuar con la máxima celeridad posible. También ha criticado que, a su juicio, desde el punto de vista judicial no se resuelvan con rapidez situaciones que considera sencillas de abordar.
Un derribo previsto, pero no inmediato
Sobre el futuro del edificio, Martí ha recordado que el Plan General aprobado en 2002 deja el inmueble fuera de la legalidad por estar demasiado cerca de las vías del tren. La previsión es que el bloque acabe siendo derribado y que en su lugar se levante otro edificio adaptado a una realidad urbanística distinta, aunque ha dejado claro que ese derribo no será inminente.
Mientras tanto, el objetivo inmediato del consistorio pasa por asegurar la finca, sanear su interior y evitar que vuelva a ser ocupada tras un desalojo que se ha llevado a cabo de una sola vez en todo el bloque.